SIETE.

1183 Palabras
ASYA. Mierda. Maldición. Que estupidez. -Nunca lo había visto.- Eben susurra a mi lado poniendo los platos en la mesa, se supone que es una cena familiar, ¿Qué hace él aquí? “Eben y Pen tampoco son de la familia y cenan constantemente aquí” Suelto un suspiro colocando los cubiertos sintiendo inevitablemente su fuerte presencia, como si ocupara cada rincón de mi mente. Lo detesto. -Yo tampoco.- Confieso, mi mejor amigo junta las cejas en el medio. -¿Acaba de aparecer?.- dice sosteniendo una servilleta entre los dedos. -Si, como magia, salió de un sombrero. Eben se ríe suavemente, y ya me siento mejor, él y Pen siempre han estado para mí, incluso cuando mamá murió sostuvieron mi mano, él tenía 16 y Pen 12 cuando me dejaron llorar hasta quedarme vacía, éramos unos niños, pero ya habíamos vivido cosas que ni siquiera los adultos son capaces de manejar, me ayudaron a pensar que todo estaba bien, que soltar a mamá no era un pecado. A simple vista Eben es el chico perfecto, se graduó de la universidad y consiguió una pasantía en el despacho de abogados de su padre, alto, bronceado del tipo atlético, amable y completamente enamorado de mí, lo sé, todo el mundo lo sabe, mi padre ha tratado de emparejarnos desde hace mucho tiempo y yo finjo no darme cuenta, no estoy lista para eso. Pen por otro lado es despreocupada, solo le interesa estudiar y ver documentales sobre comidas extrañas, ahora esta ocupada con la universidad, pero pronto volverá, mi mejor amiga no soporta estar lejos de casa así que su intercambio está más cerca de lo que parece y pronto volveremos a ser los tres. -No parece agradable.- levanto la mirada, Zach esta en el marco de la puerta terminándose el pan que yo misma hornee, ese que estaba guardando para untar tomate y queso. -No lo es, pero papá dijo que era su mejor amigo y hace mucho tiempo no lo veo tan feliz. Eben lo deja pasar, Liv entra en el mismo segundo con los zapatos repiqueteando el suelo, me mira dándome una enorme sonrisa con sus labios rojos perfectos, esta tarde lleva una falda que parece un cinturón enorme y un top de mezclilla que se aprieta a su silueta, su cabello rubio esta peinado en ondas suaves y sus lentes Gucci cuelgan de sus dedos con las revistas de moda. -¡Darling!.- grita mi nombre dejando sus baratijas en el sofá. -¡Liv!.- la imito fingiendo felicidad. Se acerca a mi y me envuelve en un abrazo, su boca se pega a mi oído. -No sé qué sucedió anoche pero esta mañana te fuiste de inmediato y cerraste la puerta de tu habitación con llave, ese hombre que papá llama amigo te mira como si pudiera comerte y tu como si estuvieras a punto de matarlo así que me dirás que paso. Ya me parecía extraño que Liv no dijera nada, anoche cuando busque su ayuda simplemente me sonrío como el pequeño demonio que es, claro que ahora busca respuestas. -Mas tarde, te lo diré todo más tarde. No estoy segura de que le diré, pero necesito encontrar una excusa rápido, Liv es una buena hermana, una amiga increíble pero no estoy segura de que se tome bien la noticia. Me da una mirada asesina antes de volverse a Zach. -¡Hola Zach! ¿tienes hambre? Los ojos del mejor nuevo amigo se detienen en mis manos. -Estoy hambriento.- dice dándose la vuelta siguiendo a Liv. “Por el amor de dios… que idiota” Papá baja en el mismo segundo, su cabello esta húmedo, acaba de tomar una ducha, se acerca oliendo a jabón y deja un beso en mi frente. -Hola Eben, ¿Cómo estas muchacho?.- lo saluda dándole una palmada en la espalda. -Estoy bien señor Darling. -Llámame Bradley, Darling solo se escucha bien en Asya. Eben sonríe mirándome, le devuelvo el gesto. -¡Bieeeen! ¿Quién tiene hambre?.- suelto una bocanada de aire. *** Papá se encarga de llevar la conversación una vez que terminamos el contenido de nuestros platos, Eben está sentado a mi lado y Liv teclea algo en su móvil rápidamente, no me atrevo a mirar a Zach. Eben pone una mano en mi muslo desnudo, mis shorts de mezclilla son demasiado cortos pero el calor se esta volviendo insoportable. -¿Estas bien? Estas más callada de lo normal. -Si, solo… extraño a Pen.- miento, estoy tan incomoda que desearía que la tierra me tragara, de vez en cuando siento la mirada de Zach sobre mí. -Esta a punto de volver, solo debemos esperar un par de semanas. -Lo sé, lo sé, pero entre mas cerca esta mas lejos lo siento. Me da un ligero apretón y brinco en mi lugar por la sorpresa, creo que cada vez esta mas cerca de confesarse y tengo miedo de perder lo que tenemos, besos fugaces, caricias inocentes, todo eso me gustaba, es egoísta lo sé, tenerlo sin darle nada a cambio usando mi dolor como arma, pero es lo que es y no lo siento. -Entonces Asya…- la gruesa voz llama nuestra atención, Eben quita la mano de mi muslo y levanta la mirada observando a Zach.- Tu papá dice que estas tomándote un tiempo de la universidad, ¿Qué haces? Liv deja de teclear, Eben aprieta el puño bajo la mesa, la incomodidad cae sobre mi cabeza como un balde de agua fría. -Horneo.- digo picando los restos de comida en mi plato, fingiendo que no me duele. Bebe el vino de su copa, no dice nada más sobre mí. -¿Y tú?.- se dirige a Eben. -Me gradué hace poco, obtuve una pasantía y estoy trabajando en el despacho de mi padre. Zach se ríe mi padre le sigue el juego, jamás lo había visto así, tan libre, como si estuviera en el lugar al que pertenece, desde que mamá murió no volvió a sonreír como en este momento y la simple idea de quitárselo me destroza, no puedo decirle lo que hice con Zachary, voy a romper su corazón y no quiero. -Deja al chico en paz Zach.- interviene mi padre. -Es solo una pregunta Brad, ¿Qué hay de malo con saber a que se dedica el chico que toca bajo la mesa a tu hija? Todos se quedan quietos, incluida yo y el tenedor choca con el plato en la mesa. Mi padre, Liv y Zach nos miran, excepto que este ultimo extiende una enorme sonrisa de satisfacción. “Hijo de puta” -Asya…- mi padre advierte. -Es una broma Brad, casi le sacas los ojos al pequeño diablo, relájate. Respiro de nuevo, con la mandíbula temblando. -imbécil.- dice mi padre levantándose y arrastrando a su amigo fuera. -Parece que me perderé la diversión cuando este fuera. Mi hermana se levanta y sube las escaleras. Eben se levanta y se despide como un rayo, no lo detengo porque no quiero lidiar con eso ahora. Zachary esta jugando sucio y lo detesto, odio al maldito.
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