Mi madre muy tranquila, le dio un sorbo al té, como que si lo que le dije no hubiera sido importante para ella, bueno es un sueño tampoco es que le deba importar mucho ¿no? Yo meneando mi cabeza de lado a lado, regrese en mí y continuando con la charla le pregunte
— perdón, pero ¿Cuál es el motivo de verte aquí mamá? – ella bajo la taza y mirándome nuevamente, suspiro y exclamo
— ¿quieres un poco de té, Jake? –
Yo sin tener opción, pues es mi sueño, ni modo que vaya a otro lugar, acepte y sentándome en la otra silla tome un sorbo del mismo, realmente exquisito, al bajar la taza, note que ella me veía fijamente y riendo comento
— sabes, cuando eras pequeño odiabas el té, veo que ahora lo disfrutas con placer jaja – yo un poco avergonzado, reí sonrojado, recordando los bellos momentos del pasado, cuando aún era tan pequeño para tener un sabor cargado de té sin azúcar.
— ha pasado ya mucho desde aquel momento ¿no crees? Mamá – ella, mirándome con orgullo asintió, y comento mientras se levantaba y miraba al horizonte
— realmente mi pequeño, ya no es tan pequeño. Has crecido mucho Jake, ahora eres todo un hombre, me alegra saber que estos años la has pasado de maravilla, créeme, realmente me impresiona lo maduro que te has vuelto, lo intrépido y valiente que eres, eras un pequeño indefenso con un gran corazón, pero el mundo en el que vivías no te merecía Jake, tal vez haber hecho ese cambio fue lo mejor, pero ahora he venido para advertirte, todavía hay peligros que ignoras y no quiero que sea muy tarde para ti cuando estos lleguen a tu vida. Recibirás golpes, como jamás los has recibido, pero tienes que levantarte y seguir con más fuerza, luchar por el bien que quieres lograr, tu cerebro es un don y ese don se debe usar para el bien, no lo desperdicies hijo, ve allá afuera y demuéstrales de que estás hecho, no sientas miedo y si lo sientes ahógalo con las metas que quieres llegar. – yo asintiendo, me sentí más tranquilo así que mirándola respondí
— gracias mamá. Que me digas esas palabras tienen un gran significado para mí, aunque sean un sueño, no pierden su valor, jaja – ella mirándome confundida, negó y entre risas respondió
— claro, jaja un sueño, al menos no pierdes el sentido del humor – yo un poco nervioso pregunte de inmediato
— entonces, ¿Qué eres? – ella dándose la vuelta simplemente dijo
— te vine a visitar y a dar fuerzas. Cuídate, es hora de irme querido, sé que lo lograras. – yo de inmediato entrando en pánico corrí hacia ella lanzándome por completo, al hacerlo me quedé a centímetros de poder lograrlo. Sin éxito porque antes de poder siquiera toparla abrí mis ojos y me senté de inmediato.
Mirando hacia los lados, seguía en mi cuarto, había amanecido y estaba haciendo frío afuera, pasando la mano entre mi cabello, suspire y trate de recobrar la cordura, mire hacia la foto de mi madre y dije susurrando
— con que… no fue un sueño ¿cierto? Mamá – sonriendo, me volví acostar y mirando el techo tome aire, al levantarme de la cama tome aire y dije con ánimos
— ¡Máximo esfuerzo! –
Me cambie de inmediato, puse a Benji en su tronco, recogí todas mis cosas y arregle un poco el desorden, cuando termine Andy entro a saludar
— ¡Jake! A levantar… - viéndome que ya estaba despierto frunció el ceño y dijo — ¿Qué estás haciendo? – yo sonriente le conteste con prisa
— bueno, quería aprovechar el día jaja, así que me levante un poco temprano, ¿ya está el desayuno? – él mirándome extrañado, dijo
— sí, ya está, pero ¿tú que haces despierto tan temprano? – yo mientras terminaba de ordenar, lo mire sonriente y acercándome a él le conteste
— bueno, quería aprovechar al máximo este día, tenemos muchas cosas que hacer ¿no lo crees? – él asintió con una sonrisa, creo que lo sorprendí, pues ya eran años los cuales me tuvo que despertar, pero no más
Una vez terminamos de desayunar, nos pusimos en marcha, con dirección a la cabaña, no sé que decirles exactamente, pero algo si lo tengo muy en mente, como sea a toda costa debo prevenirlo. Al llegar a la cabaña, Luisa vino corriendo alegremente, viéndome con una gran sonrisa, se abalanzó contra mí y dándome un fuerte abrazo dijo
— ¡Jake! ¿Cómo estás? – yo sonriente le dije que bien. Se notaba sin dudas que somos grandes amigos aun con todo el paso del tiempo, pero volviendo en mí, le pregunte
— me encuentro bien niña jaja, por cierto, ¿me puedes ayudar con un pequeño favor? –
— ¡Claro! Lo que sea por ti, jaja ¿Qué necesitas? –
— bueno, ¿me puedes decir donde se encuentra Christine y los otros líderes? – ella frunciendo el ceño respondió tras unos segundos
— hmm, claro. Se encuentran en la cabaña, están en la biblioteca los cinco, me parece que estaban teniendo la junta del mes y ¿Cómo para qué los necesitas? – guiñándole le susurre
— gracias, niña, tengo que hablar algo muy urgente con ellos –
Ella por alguna razón se sonrojó, mientras Andy y yo continuamos hacia el interior, Luisa nos comenzó a seguir, no dijo ninguna otra palabra, realmente estaba sonrojada, creo que no debí guiñarle mi ojo, jamás lo había hecho y se sintió un tanto extraño, mientras nos dirigíamos a la biblioteca, Pamela estaba llevando unos libros, viéndome me saludo muy tiernamente
— ¡Jake! No sabría que vendrías, me hubieras avisado para… prepararte algo, digo ¿tal vez no tienes hambre? Supongo que hay un poco de sopa jaja – yo dándole un beso en la mejilla, le saludé y apresurado le respondí brevemente
— lo lamento, estoy con prisa debo hablar con los líderes – con un tono serio y mi voz tampoco ayudo, estos días me ha estado doliendo increíblemente mucho la garganta, creo que me he puesto un poco ronco, como sea ella se recogió el cabello que estaba cerca de su rostro y moviéndolo con su mano ligeramente lo volvió a poner en su lugar mientras un tanto nerviosa dijo.
— sí, es decir, claro, te… te espero, digo te acompaño jaja –
Yo asentí y seguí caminando, Andy me veía y parecía que se reiría, no entiendo el porqué. Como sea me pregunto qué les pasa a las chicas estos días, se han estado portando bastante extrañas, tanto Luisa como Pamela también Sabrina, Diana y Sabrina las cinco, normalmente son raras y por eso es que me caen bien y me llevo mucho con cada una de ellas, pero es decir estos días se han portado más raro, de lo habitual, no se a que se deba, tal vez tengan fiebre, eso explicaría por qué normalmente están sonrojadas, Andy seguía aguantándose la risa y yo solo menee la cabeza, no tengo tiempo para trivialidades complejas, como lo son las chicas en fin. Al llegar a la biblioteca entre de inmediato, mirando a los líderes me acerqué hasta donde ellos y saludándolos, les dije
— chicos, tengo que hablar con ustedes y es algo importante, así que Christine, por favor si puedo interrumpir su reunión y darme unos minutos estaría muy agradecido. – todos se quedaron un poco sorprendidos, normalmente quien habla es Andy mientras yo me quedo hasta atrás dando ideas, supongo que es como dijo mamá, ya estoy grande.
— hmm… claro, es decir, en este momento justo estábamos finalizando la reunión, dinos Jake, ¿Cuál es el asunto que quieres tratar? – de inmediato, guiñando con una sonrisa a Christine, conteste, ella quiso reír de inmediato, creo que lo del guiño se me volvió un tic nervioso, demonios debo dejar de hacerlo
— gracias Christine – ella solo agachó la mirada, yo con una sonrisa miré al horizonte y empecé a improvisar, aunque siempre me gusta llevar un plan conmigo, este día creo que las cosas empezaran a cambiar. Mirándolos nuevamente de frente, continúe — como sabrán chicos, hemos estado desempeñando un gran papel en la cabaña, creando una sociedad perfecta donde a nadie le falta comida y todos trabajan para aportar algo, también hay descansos y se quitó la tiranía de Abby la cual ahora esta tras las rejas cumpliendo su condena por hacernos la vida imposible, pero los días soleados y tranquilos podrían terminarse –
Todos de inmediato me miraron confundidos, yo tragando un poco de saliva puse las manos sobre la mesa y continué con mi discurso improvisado
— así como lo escuchan, necesitamos hacer algo y algo pronto – Mark se apresuró a preguntarme, levantándose de su asiento me miro y dijo
— perdón, Jake, pero ¿a qué te refieres? Es decir, ¿Cuál es el peligro del cual nos adviertes? Sé más específico, por favor – yo asentí y contestándole dije
— bueno, como ya es conocimiento de todos a unos kilómetros al norte está la montaña Campbell, donde desde hace años está siendo minada por las grandes cantidades de oro que tiene – todos asintieron y yo proseguí — bueno, el peligro está llegando ahora por ellos – Christine dijo sonriente
— Jake, pero jamás hemos tenido problemas con los mineros, todos sabemos que tan solo debemos respetar el perímetro y no adentrarnos en su zona, no entiendo a ¿qué te refieres? – yo le respondí de vuelta
— a eso voy, la minería está llegando a su fin, pero no son para nada buenas noticias, como sabrán el día de ayer hubo un temblor, este fue provocado debido a que una de las zonas de la mina colapso por su propio peso, eso quiere decir que, a este punto, los mineros están acabando de… bueno acabando con lo último que tenga la mina, pronto se retiraran porque no será seguro continuar minando más aparte de inseguro, sería totalmente innecesario – Alan mirándome dijo brevemente
— Jake, al grano por favor – yo trague saliva, regrese a ver a Andy, Luisa y Pamela y poniéndome firmemente, termine de explicar la situación
— una vez se vayan los mineros, vendrán leñadores a deforestar la zona para ampliar la ciudad, eso significaría que encontraran la cabaña y no solo eso, si nos encuentran llamaran a la policía y todos aquellos que aun sean menores de edad serán enviados al orfanato de la siguiente ciudad – Pamela de inmediato dijo un poco preocupada
— no, ¿no te refieres al “orfanato Serenity”? – yo confundido la mire y conmigo todos los que estábamos en la sala yo sin saber nada al respecto le pregunte
— ese, ¿ese es el nombre del orfanato de la otra ciudad? – ella asintiendo nerviosa, trago saliva y comento al respecto
— cuando era la ayudante de Abby, tenía reuniones, con los otros orfanatos un día, me llevo a mí, para que conociera como eran las cosas allí, mirando en el lugar me di cuenta de que los orfanatos de las ciudades cercanas, eran espantosos, pero había uno en especial donde el cual me llamaba la atención. Ese era el “orfanato Serenity” con su cuidador, el señor Jaymes Cane un señor de una edad considerable, siempre va vestido con un traje n***o y sombrero de copa, tiene un bastón de madera con una empuñadura de calavera, te da una sensación de escalofríos solo con verlo, él también había llevado a un chico de su orfanato, este no tenía uniforme a diferencia de todos, solo tenía una ropa bastante sucia y parecía que había pasado hambre por días, no solo eso cuando tuve la oportunidad de poder hablar con él, se negó hacerlo, al preguntarle por qué no quiere hablar lo que contesto fue “si hablo, me meteré en problemas, no quiero ser golpeado nuevamente por favor no me metas en líos” pensé que había traído a uno de los más problemáticos así que solo le dije que, eso debía ser por no hacerle caso y que él debía llamar a los problemas, el pobre niño negó y entre lágrimas respondió “yo soy su lacayo, soy el favorito, no tienes ni idea de cómo la pasa el resto” en ese instante se me heló la sangre y por un instante agradecía por no estar en sus zapatos –
Todos nos quedamos en silencio, era obvio lo que iba a pasar si no hacíamos algo para evitarlo, nuestra familia, prácticamente, todos nuestros amigos y conocidos serían enviados a ese sitio y eso no suena a prisión como la de Abby, suena más como a campo de concentración así que mirando a los líderes les dije de inmediato
— chicos, no sé ustedes, pero no quiero que nadie de esta casa vaya a ese horrible lugar, así que debemos pensar en algo todos juntos, debemos pensar para que esta situación no termine saliéndose de nuestras manos – Christine frotándose su frente pregunto
— Jake, dame números, ¿Cuánto tiempo tenemos antes de que lleguen los leñadores? – yo mirando a Andy suspire y antes de contestar, comenzó a temblar de nuevo, esta vez más fuerte, de inmediato todos salimos de la cabaña, poniéndonos en un lugar seguro, donde no nos pueda caer nada una vez termino, mire a Andy y asintiendo juntos le dije a Christine y a los otros líderes
— ¡sígannos! – ellos asintieron y nos marchamos a nuestra máxima velocidad hasta llegar a un punto desde donde podíamos ver a los mineros. Como lo suponía, se había derrumbado nuevamente parte de la mina, Mark miro por un monóculo el cual les fue pasando a todos para que miraran por sus propios ojos que sucedía, mientras salía una gran nube de polvo desde el interior
Yo suspirando, mirando a la gran nube de polvo dije
— a este paso, no creo que nos quede más de unos cuantos días Christine. Una semana o casi dos tal vez y eso es rezando un poco para que no desocupen tan rápido el lugar y diciendo que se demoraran en venir los leñadores, pero no es mucho tiempo. –
…