Hilal se encontraba en su casa tumbado sobre la cama, el reloj marcaba las seis en punto. Suspiró de manera ruidosa y se tapó el rostro con las manos sintiéndose frustrado. Estaba decidido a no regresar al instituto, la reacción del profesor le había desequilibrado tanto que no quería volver a enfrentarlo. Estaba seguro de que si se presentaba ante el maestro se arriesgaba a que este descargara su furia contra él de nuevo, no estaba muy seguro de lo que él mismo haría. La voz histérica de su mente se carcajeó al darse cuenta de que seguramente lo besaría, trataría de trepar sobre él para no apartarse nunca de ese cuerpo seductor. Suspiró abatido porque era inútil engañarse, la reacción celosa y posesiva de la mañana le había encantado, lo hacía anhelarlo todavía más. Aunque pensar en esa

