Empecé a gritar porque simplemente no podía hacer otra cosa. Hasta que empecé a oír disparos. Tragué grueso pensando que en cualquier momento vendrían por mí. Escuché gritos y no pude evitar encogerme de miedo. Eso hasta que escuché un susurro, además de los pasos que oía y de los disparos por todos lados, escuché claramente un susurro. Un susurro en ruso. -PAPÁ, PAPÁ- grité a todo pulmón, no sé cómo hacía para atravesar los gruesos muros de las catacumbas, ni siquiera pensé que realmente fuese así, quizás todo era una jugarreta de mi cerebro y estuviese más bien en lugar de siendo salvada, siendo masacrada, pero poco importaba- ¡AYUDA!¡ALGUIEN SALVEME!- grité en ruso y poco a poco los pasos se hicieron más cercanos-¡ESTOY AQUÍ, ALGUIEN QUE ME SALVE!- insistí sintiendo el sabor a óxido d

