CAPÍTULO IV
EL TIEMPO SE DETUVO
El viaje de Estefanía Vasilief duró un día y medio, tan solo el vuelo fue de un día y medio, al llegar al aeropuerto de Zagreb en Croacia, espero por casi cinco horas a que la recogieran, al parecer se presentaron ciertos inconvenientes de logística por confirmar su asistencia de último momento.
Estaba demasiado retrasada, de acuerdo al itinerario que le entregaron cuando subió al jet, la presentación sería después de medio día, faltaban solo dos horas para eso, y el trayecto del aeropuerto al lugar donde se ocultaría por dos meses era de tres horas.
El chofer manejaba como el diablo, a toda velocidad.
-No se preocupe señorita llegáremos a tiempo- le aseguraba el chofe.r
Estefanía no hizo más que sonreírle nerviosa - si es que no nos matamos en el camino- señaló.
- Está segura, no tema- le respondió el chofer.
Un letrero algo oxidado captó la atención de la joven -¿“Parque Nacional de los lagos de Plitvice, Lika, Croacia?- preguntó curiosa.
-Si este lugar era un parque muy famoso patrimonio de la humanidad; pero ahora pertenece a la familia Deliens, en realidad, el parque sigue recibiendo visitantes; el lugar de descanso de los Deliens está más allá- explico brevemente el chofer.
Era simplemente un espectáculo a la vista, al menos el lugar era hermoso, Estefanía era amante de la naturaleza, no podía esperar para realizar largas caminatas, disfrutaría de la naturaleza y a su vez mantendría distancia con la locura que le esperaba.
De pronto el chofer salió de la carretera y tomo una desviación, era un camino empedrado, arropado por las enormes copas de los árboles, unos 20 minutos después la cortina que formaba la majestuosa arboleda se abrió, dejando frente a ellos una increíble y moderna mansión, con ciertos toques rústicos que combinaban con el bosque.
Embobada con el panorama, Estefanía no se dio cuenta cuando pararon frente a la entrada de aquella obra arquitectónica, por así decirlo. El chofer bajó rápidamente y abrió la puerta de Estefanía.
-Hemos llegado señorita, corra ya están por empezar- ordenó haciéndola bajar del vehículo.
-Mis cosas- dijo ella.
-Yo me encargo de eso- aseguró el chofer guiándose por el brazo hasta el interior de la casa.
Una vez adentro un grupo de jovencitas se le quedó mirando extrañadas, Estefanía sintió él escudriño sobre ella, además, de que no se hicieron esperar los murmullos por sus aspectos, aquellas mujeres, iban vestidas como si fueran a ser presentadas ante la realeza, con sus mejores galas.
La primogénita Vacilief prácticamente acaba de bajar del avión en el cual pasó más de 20 horas, iba despeinada, sin maquillaje, una playera tipo polo, jeans y zapatos deportivos, nada en ella era glamuroso por el momento.
Antes de que ella pudiera presentarse, una voz retumbó en el lugar.
-¡Mis adoradas damas!- dijo un hombre con traje azul chillante, que aparecía en lo alto de las escaleras con un micrófono en mano.
-¡Sean bienvenidas mis preciadas doncellas al harén de nuestro Romel Deliens!- todas las chicas estallaron en gritos de alegría y aplausos al escuchar aquel nombre. No obstante, Estefanía permaneció inmóvil en su lugar, con la espalda recargada sobre la puerta, lista para salir huyendo de ahí, a juzgar por la presentación aquello sería una pantomima.
-Sé que están emocionadas por conocer al afamado primogénito de los Deliens, sin mencionar que es el futuro heredero de todo el imperio y próximamente tomará el mando de todo, es por ello que estamos hoy aquí mis bellas damas, para celebrar que mi querido primo será al fin él amó y señor de la casa Deliens-
Estefanía rodó los ojos al escuchar como aquel antipático y extravagante tipo ensalzaba al tal Romel.
De pronto el hombre dejó de hablar, miró hacia un lado con preocupación y después de unos segundos llevó de nuevo el micrófono cerca de sus labios.
-Parece que nuestro protagonista está desesperado por conocerlas- aseguró con astucia el hombre.
-Ven primo acércate, las damas quieren verte-
Detrás de él aparecieron dos jóvenes, uno parecía vampiro, tenía la piel más blanca y pálida que hubiera visto, al otro lograba ver solo de perfil, por lo que lograba distinguir poco de su rostro, daba la impresión de estar molesto, a un así, para la joven Vacilief no pasó desapercibido que los dos eran extremadamente atractivos.
-Antes que mi adorado primo les dé la bienvenida, quiero anunciarles que tanto yo como también mi primo Brandon lo acompañaremos, este es uno de los harenes más importante en la historia de los Deliens, por ello seremos un apoyo para Romel. Él así no lo ha pedido y no podemos negarnos a su súplica.
Romel lo atravesó con mirada gélida.
-No estarás solo primo- dijo el tipo con voz solemne - adelante- dijo pasándole el micrófono.
Antes de tomarlo, Romel le dedicó una mirada de Brandon este le sonrió levemente y asintió con la cabeza. Romel no buscaba otra cosa que no fuera ánimo; pero solo de Brandon por su puesto, a Iktan lo quería encerrado en un calabozo después de presentarlo de aquella manera tan vergonzosa.
Con un poco de nervios llevó el micrófono a sus labios - Gracias a todas por estar aquí, Bienvenidas- dijo de manera seca y cortante. Y eso fue todo, inmediatamente después de que hablo le regresó con un poco de rudeza el micrófono a Iktan, quien nervioso por el desánimo de Romel, comenzó a aplaudir para terminar con el silencio que reinó una vez que su primo habló.
- Gracias, primo por tan emotivas palabras- dijo con un ligero tono de sarcasmo en su voz.
-Ahora por favor señoritas reúnanse un poco más, Romel desea saludarlas de manera individual-
Romel lo miró con furia, cuando revisaron el programa de la presentación no se acordó que las saludaría de esa manera. En contra de su voluntad comenzó a bajar escalón por escalón, mientras las chicas se amontonaban entre ellas buscando ser la primera en saludarlo, excepto Estefanía, quien solo dios unos cuantos pasos al frente.
-Erandi Johnson un gusto- comenzó a presentarse una joven rubia de ojos azules y mejillas rosadas, delgada en extremo, llevaba puesto un vestido azul cremoso algo empalagoso.
-El gusto es mío- respondió con cortesía Romel; pero sin llegar a poner atención en los rasgos de la joven, de hecho con ninguna de las cuatro que continuaron lo hizo.
- Clara White, es un placer conocerlo mi señor- dijo aquella chica morena y bajita con enormes senos que resaltó un vestido de corte strapless. Al tiempo que hacía una reverencia.
-Lo acaba de llamar señor- se burlaron las otras entre murmullos, Brando se tapó la boca discretamente para evitar soltar una carcajada.
Después de Erandi le siguieron otras cinco chicas más, que saludaron de manera normal, hasta que llegó el turno de Dayami Brown, esa mujer si iba por todas las de ganar, se notaba a leguas, con un vestido de encaje color guinda ceñido al cuerpo que resaltaba sus curvas fabricadas, porque, si era hermosa; pero no de manera natural, su cabello rubio platinado caía ondulado hasta la cintura.
Esta chica era de armas tomar y marcaría su territorio, extendió la mano hacia Romel en forma de saludo una vez que este la tomo ella hábilmente lo halo hacia ella y le propinó un beso en la mejilla.
- Un placer conocerte Romel- dijo la joven con extrema sensualidad en su voz enfatizando en la palabra placer.
Romel se tensó ante el acercamiento de la chica y la soltó de inmediato, pasando a la siguiente joven.
Solo tres mujeres más y era el turno de Estefanía, los nervios comenzaron a atacar, seguramente si me van a echar después del primer día, se lamentó internamente, si hubiera tenido un poco de tiempo podría haberse arreglado y no es que le importara agradarle al tal Romel, lo único que le interesaba era mantenerse oculta en aquel lugar y no lo conseguiría si no le invertía algo de interés.
-El gusto es mío Yara- dijo Romel antes de girarse hacia Estefanía quien se encontraba a unos pasos de él.
Romel no pudo evitar sorprenderse al ver el aspecto desaliñado y cansado de la chica, era inevitable no hacerlo, todas las demás se habían esmerado y hasta exagerado en su aspecto físico.
Dio dos pasos hacia la chica despeinada cuando esta levantó su rostro hacia él, dedicándole una avergonzada, pero hermosa mirada verde esmeralda, Romel se detuvo y no dijo nada en absoluto, solo se mantuvo en silencio sumergido en aquellos ojos.
Cuando Estefanía supo que era su turno bajo su rostro avergonzada, deseaba que la tierra se abriera en aquel instante y se la tragara, sintió que Romel estaba cerca de ella y levantó su rostro, no dejaría que su seguridad se viera afectada, ni modo esto es lo que hay, no tengo que presionarme para impresionarlo al final de cuentas no estoy aquí por él- se animó mentalmente.
Pero todos aquellos ánimos se fueron al carajo cuando tuvo frente a ella los ojos ámbar de Romel, la atraparon al instante.
Una vez que Romel Deliens y Estefanía Vacilief cruzaron miradas por primera vez el tiempo se detuvo, las líneas de sus vidas colisionaron entre sí, creando un caos en su futuro.
-Grrrrrrrr- un fuerte rugido proveniente del estómago de Estefanía los saco de su trance. Las carcajadas de todos resonaron en el lugar, la pobre Estefanía no podía sentirse más avergonzada, desvío la mirada de inmediato del rostro perfecto de Romel, sentía su rostro arder de la vergüenza; ¿en qué momento su estómago la venía a traicionar?, se lamentó internamente por haberse negado a comer algo durante el viaje, los nervios no se lo había permitido.
-¿Eso fue un hola?- preguntó sonriente Romel, Iktan y Brandon se miraron sorprendidos, muy pocas veces habían sido testigos de las sonrisas de Romel, jamás sonreía por lo menos no de manera espontánea y divertida, casi siempre eran sonrisas sarcásticas las que mostraba.
La primogénita de los Vacilief, le dedicó una mirada envenenada, lo último que necesitaba ahora, eran sus burlas.
-El viaje fue largo- se excusó Estefanía molesta, con los dientes apretados.
-Fania Sili, ¿cierto?- preguntó Romel, con interés, acción que no pasó desapercibida para las otras chicas, si las miradas mataran, Estefanía había caído ahí mismo.
-Si, hola- respondió ella incómoda
-Me da gusto que al final decidieras venir- dijo Romel acompañando su frase con una sonrisa que aceleró los latidos del corazón de Estefanía y detuvo el de las demás.
- Si, bueno, mmm, supongo que ¿el gusto es mío?- balbuceó la joven
El nerviosismo y la incomodidad de Estefanía, Romel los tomó como timidez y ternura, le sonrió abiertamente mostrándole su perfecta dentadura.
¡Por dios, Issa no exageraba cuando lo llamaba su dios griego¡, admitió para sí misma!
-Señoritas ahora pasaremos a la sala de descanso, Brandon y yo iremos llamándolas para tener una pequeña charla- anunció el tipo extravagante
Romel seguía parado frente a Estefanía, estudiándola con la mirada, ella solo evita su mirada y fue tras las otras chicas. Una vez dentro de la sala de estar soltó un suspiro largo, dejó salir todo el estrés que la situación le provocaba.
-¿De qué casa eres?- le preguntó repentinamente otra joven, tenía el cabello rizado de color n***o hasta los hombros, era de facciones delicadas y cuerpo muy bonito, portaba un vestido corto con tirantes delgados, de satín color dorado, se había maquillado de manera moderna también.
-No pertenezco a ninguna casa, al menos no actual, creo que se deshizo hace años, cientos de años- resaltó Estefanía.
-Vaya, eso es interesante, soy Lola Cruz- la joven se presentó de manera amable.
-No fraternices con el enemigo Lola- sentenció Dayami, quien revisaba sus uñas de gárgola acomodado en un sofá.
- No somos enemigas- le rebatió Lola - Todas estamos en iguales circunstancias- agregó
La puerta de la estancia se abrió y un par de sirvientes entraron con una charola de comida.
-El joven Deliens nos pidió que trajéramos esto para la señorita Fania Sili- anunció uno.
Todas miraron con sorpresa y envidia a Estefanía.
-Se disculpa por hacerla pasar tantos inconvenientes durante su viaje- dijo el otro.
-¿Aún crees que estamos en iguales circunstancias?- señaló con voz envenenada Dayami.
Era evidente quién tenía la atención del Romel Deliens.