LIZ —Un placer, pero primero, quiero saber qué le gusta a mi reina. —Su mano se envolvió posesivamente alrededor de mi garganta mientras me atraía hacia él. Mi corazón latió salvajemente mientras esperaba el apretón, pero él mantuvo su presión firme, su otra mano estaba entre mis piernas. Ambos gemimos cuando hizo contacto dándose cuenta de lo mojada que estaba a través de mis bragas. —¿Qué le gusta a mi reina? ¿Qué te excita? —Me debatí ligeramente en sí contestar, no sabía cómo eso me dejaría o lo que podría llegar a pensar de mí. Al ver la necesidad en sus ojos, mi confianza floreció. Envolví mi mano alrededor de la suya en mi garganta y apreté. —Puede que parezca dulce, pero quiero experimentar todo, Phil. Lo quiero duro y rápido, hasta que me acostumbre. Quiero tu polla enterrada

