PHIL Estaba parado en la nube más alta, a punto de vomitar o que todas mis neuronas multipolares fallaran. La verdad no sabía exactamente sobre que me podría pasar. Estar frente a frente a Elizabeth fue algo que cósmicamente hablando era imposible; sin embargo, aquí estaba detallando cada centímetro de su cuerpo, de su voz, memorizando cada uno de sus gestos. Estaba totalmente perdido en esos ojos que me miraban con un brillo sin igual. Esos ojos que me miraban con picardía, pero a la misma vez con curiosidad y algo de timidez. Haber podido compartir con ella fue muy diferente a la emoción que sentía cada vez que contestaba mis mensajes. En ese momento todo era algo hipotético, una fantasía como cada una de sus novelas que no estaban lejos de ser reales. Tocar lo suave de su mano

