Hace un año... Bianca estaba sentada en su cama, aplicándose cuidadosamente esmalte rojo en las uñas recién compradas. Su concentración se vio interrumpida por el repentino timbre de su teléfono. Al mirar la pantalla, notó que un número desconocido la estaba llamando. —¿Quién es? —contestó, acercándose el teléfono a la oreja—. Sí, ¿qué pasa? ¿Quién es usted? —¡Hola! ¿Es Bianca Cariani? —Sí, soy yo. ¿Qué ocurre? ¿Quién habla? —Buenas tardes, Bianca. Te llamo del Centro de Rehabilitación. ¿Podrías pasarte por aquí hoy? Bianca entendió de inmediato. Su prima Gissel la estaba buscando. —¿Qué ha pasado ahora? —preguntó, cambiando su tono a uno más impaciente. —Vale, estaré allí en una hora. Colgó el teléfono y comenzó a prepararse. * —No lo soporto más, ¿entiendes? ¡No puedo soportar

