Justo cuando Mirella se marchó, Fabrizio llegó a casa. Al llamar a la puerta, su ayudante Selena lo recibió. —¿Dónde está Mirella? —preguntó con voz ronca. Su enfado aún no se había disipado. —¡Se acaba de ir, señor Fabrizio! —¿Adónde se ha ido? ¿Se llevó a Dennise con ella? —Fabrizio frunció el ceño, esta vez sorprendido y aún más irritado. —No sé adónde fue, pero Dennise está dentro. Sin perder tiempo, fue directo hacia su hija y la tomó en brazos. La abrazó con fuerza, inhalando el delicado aroma de la pequeña. Mientras lo hacía, su mente no dejaba de dar vueltas. ¿Dónde podría haber ido Mirella? Solo un lugar cruzó por su mente. Colocó a Dennise en el cochecito y salió de casa rápidamente. * Mientras tanto, Mirella llegó a la villa Cariani. Golpeó la puerta con furia. Cuando es

