Dinero sucio

1508 Palabras

Mirella tomó su mano y dejó un beso en la mejilla de su marido antes de dirigirse hacia el coche. Después de media hora de viaje, entregaron el coche al aparcacoches y entraron al elegante salón. El ambiente era refinado y lleno de invitados distinguidos. Mirella reconoció a muchos de ellos. Su abuela organizaba eventos similares con frecuencia, así que no le resultó un entorno ajeno. Un camarero los guió hasta su mesa. —Fabrizio, ¿vendrán mis padres también?— preguntó Mirella mientras se acomodaba. —No, preciosa. Esta noche represento a nuestra compañía— respondió él con tranquilidad. Ella asintió, observando el lugar hasta que dos mujeres se acercaron. —¡Fabrizio, qué alegría verte!— dijo una mujer vestida de rojo, extendiendo la mano hacia él. —¡Fabrizio! ¿Dónde te habías metido?

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