Pasó alrededor de un mes desde el estreno de la picana eléctrica en el cuerpo de Alessia cuando en una de sus clases en la Universidad (Derechos Individuales de las Mujeres) el instructor de comentó que más allá de lo que indicaban las leyes, había mujeres que preferían perder esos derechos y someterse a otra persona. El corazón de Alessia comenzó a latir con fuerza. Ese era un tema que le interesaba espacialmente. Aguardó a finalizar la clase y antes que el doctor Rivera se retirara del aula, Alessia se acercó preguntándole. —Doctor, me ha interesado el tema de las mujeres que prefieren perder sus derechos. ¿Es lo que se llama esclavizarse? —Efectivamente. Hay mujeres que prefieren esclavizarse, generalmente a hombres y firman contratos de sumisión con distinto alcance y con distintos t

