Agatha —No —me gruñó Marlon mientras miraba los planos que tenía en la mano—. No vamos a hacer tu idea. Sacudió la cabeza como si necesitara enfatizar aún más su opinión. —Ni pensarlo. No me frustraba con facilidad. Esa era una de las cualidades que mi padre más apreciaba de mí y siempre elogiaba, algo muy importante viniendo de un hombre que rara vez daba cumplidos. También era una de las razones por las que me había pedido unirme a su empresa apenas me gradué de la universidad, esperando que algún día cediera y me integrara al equipo. King International necesitaba equilibrio debido a todos los cabezas calientes que trabajaban allí. Ese equilibrio, en el poco tiempo que llevaba trabajando, había terminado siendo yo. Y esa era la razón, supuse, por la que me habían asignado a trabajar

