Sebastián. Sigo besando a mi amada Daphne, no quiero parar, la necesito tanto, su cuerpo pegado al mío, sentir como tiembla entre mis brazos, el sabor de sus labios delgados y delicados, su aroma natural embriagante, me dijo que me ama, y es la esperanza que me hace luchar por este amor, contra todo, ya no soy un adolescente, tonto, soy un hombre que sabe lo que quiere, y la quiere a ella, por siempre. La pego más a mi cuerpo, sosteniéndola de su pequeña cintura, caminamos hasta la cama, la depósito gentilmente, la dejo de besar, y nuestras miradas reflejan nuestro amor, sé que está dudando, sus brazos rodean mi cuello, y estampa sus labios con los míos, mi mano desciende lentamente, la acaricio, de arriba abajo, sentir su lienzo bajo mi cuerpo, es embriagador. ¡Joder, solo con esto, es

