Kalie, haciendo acopio de todas sus fuerzas, continuó con su relato, y no sólo porque le costara hablar si no porque la excitación se apoderaba de su cuerpo como si estuviera reviviendo el episodio en vivo de nuevo, ya la humedad de su entrepierna había empapado toda su ropa interior y amenazaba con escurrirse por sus piernas. —Pronto sentí algo parecido al miedo, aunque ahora creo que solo era expectativa por lo que podía pasar más adelante, ¡oh Arlene! La inexperiencia no me ayudaba para nada, porque en lugar de querer escapar o detener esa locura lo que quería era seguir sintiendo ese placer que apenas comenzaba. Kalie estrujaba una toalla que tenía en las manos como si quisiera exprimirla. —Luego me invitó a bailar otra vez, quizás para sosegarse un poco pues su respiración estaba m

