Capítulo 8

1807 Palabras
La carta del rey aceptado su petición para retirarse del ejército, no llegó sino hasta meses después. El monarca no estaba feliz de dejar ir a un buen soldado, pero ya que era el único “hombre” de la casa, cedió, después de todo, para el rey la familia también era importante, e iba a permitirle a Joon Ho quedarse junto a su esposo, con la tranquilidad de que no sería llamado a menos de que el pueblo estuviera en peligro y tuviera que luchar para salvarlo. Joon Ho no se consideraba un hombre muy expresivo, pero estaba disfrutando de poder compartir con su esposo esa etapa del embarazo, ver los pequeños y grandes cambios en su cuerpo, de su ceño fruncido y recibir sus besos furtivos cuando algo le gustaba demasiado. De lo que el exsoldado estaba seguro que nunca iba a disfrutar, era el momento del parto; sentía que era algo que no se comparaba con nada antes visto, ni siquiera en los campos de batalla. Cuando Gian entró en labor de parto, Joon Ho sintió que estaba en pánico y, si su esposo no se hubiera aferrado a él cuando la partera llegó, no se habría quedado en su misma alcoba, porque los recuerdos del nacimiento de Do Jang seguían en su memoria. Aunque sabía que tampoco iba a estar tranquilo mientras esperaba afuera. Joon Ho en sus casi treinta y siete años de vida, nunca se sintió tan asustado como cuando Gian respiraba lentamente mientras la partera ayudaba con el nacimiento de su hijo. Había aprendido a amar a ese doncel, la sola idea de perderlo era inaceptable. Ahora sentía que entendía a Dong Sik cuando temía perder a Jae Bum, porque estaba seguro que el sentimiento era igual al que él sentía en ese momento, porque la idea era aterradora. Sintió la mano de Gian aferrarse débilmente a la suya, haciendo que se diera cuenta que el doncel había recobrado la consciencia y sus ojos se esforzaban por mantenerse abiertos. —Di-me… qué es... Fue en ese momento en el que Joon Ho se dio cuenta del llanto de un bebé en la alcoba. El bebé estaba en los brazos de la partera, que pareció revisarlo rápidamente antes de entregárselo a Geum Hee, quien lo colocó en una manta blanca. Los dedos del doncel apretando suavemente su mano, le recordó su petición. —Es una niña —murmuró Joon Ho. Los labios de Gian apenas se curvaron en una especie de sonrisa antes de caer una vez más en la inconsciencia. Los ojos de Joon Ho se ampliaron y no pudo evitar que su pecho se apretara mientras llamaba a su esposo, sin lograr que este despertara. Abrió los ojos lentamente y miró a su alrededor. Le gustaría decir que no sabía en dónde estaba, porque de esa manera la realidad era menos dolorosa, pero en ese momento solo pudo llenarse de temor cuando vio las paredes blancas y aquel olor a excesivamente limpio que le causaba náuseas, inundó su nariz. Gian se removió en la cama con intenciones de levantarse. —No lo hagas. Gian volvió su mirada en la dirección en la que escuchó la voz hablarle. No se había dado cuenta de que no estaba solo. Su respiración se volvió pesada cuando identificó quien era. —¿Qué haces aquí? Gian miró hacia la puerta, quería gritar por ayuda porque no se sentía seguro. —Vete, no quiero verte. —Gian, yo… lo sient… —¡Joon Ho, vete! ¡No quiero verte! Ante sus gritos, la puerta de la habitación se abrió, permitiéndole ver a Su Ji. Ella no lucía muy feliz y su mirada parecía estar dándole una advertencia sobre armar un escándalo por la presencia de Joon Ho en su habitación. Lo que ella quería no le importaba, después de todo, cuando pensaba que las aguas se habían calmado, era su tía quien volvió a agitarlas y lo arrastró esa situación, porque si ella se hubiera negado a que él y Joon Ho se casaran, quizás este no se hubiera enojado y no lo habría golpeado. —Gian, tranquilízate —ordenó Su Ji —no es bueno para el bebé. A pesar de ser una orden, casi sonaba como si el bienestar del bebé de verdad le preocupara, pero Gian no tuvo que pensarlo demasiado para saber que su supuesto interés se debía a que tenían a un espectador. —¿Acaso quieres terminar matando a tu bebé? —acusó y miró a Na por un momento antes de volver su mirada al doncel —con respecto a Joon Ho, él va a quedarse contigo. No pudo quejarse, ya que Su Ji salió de la habitación, dejándolo solo una vez más con Joon Ho, que pareció entender perfectamente que lo último que quería era hablar con él y se quedó en silencio en su lugar. A Gian le hubiera gustado poder ignorar su presencia, pero no pudo hacerlo y, sintió crecer dentro de él un insano deseo de golpearlo hasta matarlo por colocar la vida de su bebé en peligro. ¿Por qué ese Joon Ho no podía ser como el actual Joon Ho de sus sueños? ¿Que dejó el ejército porque quería estar a su lado y asegurarse que tanto él como su bebé estuvieran bien? —Gian —llamó Joon Ho luego de un momento de silencio —el bebé está bien —respiró profundo —bueno, estable. Na se acercó con pasos lentos a la cama, bastante consciente la mirada alerta de Gian, como si fuera a saltar de la cama si él decidía hacer algún movimiento para lastimarlo. —El doctor dijo que estuviste por perderlo —apretó los puños —que fue muy peligroso que no siguieras sus indicaciones y no te cuidaras —miró a los ojos del doncel —que ya habías estado aquí antes por una amenaza de aborto, ¿es verdad eso? No necesitaba que Gian se lo confirmara porque el médico parecía bastante seguro cuando se los dijo, además de que Su Ji también lo conocía y parecía familiarizada con la situación, que quizás por eso no se veía preocupada. —El bebé es fuerte —dijo el médico —pero si sigue poniendo su vida en peligro de esta manera, no creo que pueda soportar una tercera vez. El médico parecía estar acusándolos con la mirada, como si pudiera leer a través de ellos que eran los culpables. —Hace casi dos semanas el joven Yu llegó con una amenaza de aborto —el médico suspiró —dijo que se había caído en clases de deporte, ya que su cuerpo mostraba muchos golpes. Por la manera en la que hablaba, era evidente que el doctor no le creyó. —Pero su versión no es fácil de creer por el tipo de golpes que tenía —respiró profundo —creo que el joven Yu ha estado siendo acosado en el instituto. La mirada del médico se posó en Joon Ho, como si esperara que le confirmara su teoría, después de todo, los dos vestían el mismo uniforme y, si eran cercanos debía de saber lo que estaba pasando con el doncel. —Sin embargo, si él no quiere hablar, no podemos ayudarlo. Pero ustedes como su familia deberían de poder hacer que les diga lo que ha estado sucediendo, porque si sigue así, estará en peligro no solo la vida del bebé, sino también la del joven Yu. El doctor los miró como si esperara que alguno confesara lo que estaba pasando, sin embargo, no obtuvo nada y, sabía que debería de avisar a las autoridades para que se empezara una investigación, pero si se seguía sosteniendo tanto de la familia como del doncel, aquella mentira de que los hematomas se debían a golpes accidentales, no había mucho qué hacer. Luego de que el doctor se fuera, la mirada de Geum Hee se posó en Joon Ho, que se había mantenido en silencio mientras el médico hablaba. Antes sus ojos, su hijo no prestó atención a nada de lo que el médico dijo, ignorando que de hecho escuchó con atención cada una de sus palabras, mientras que la culpa crecía en su interior, porque sabía que tanto en esa como en la vez anterior, lo más probable era que él hubiera sido el causante de que el doncel estuviera en el hospital. —¿Estás feliz? —inquirió Geum Hee. —Mamá —murmuró Joon Ho —yo no tuve nada que ver con lo que sucedió con el bebé, el médico dijo que… —Quizás no tuviste nada que ver, pero puedes protegerlo. Joon Ho, es tu hijo. Así Gian diga que no lo es, no puedo creerle —bajó la voz —él parece siempre estar queriendo protegerte, incluso negando que tú lo… —¡Mamá! ¡Yo no lo… violé! La última palabra la susurró. Quería él mismo creerse su mentira. —¿Vas a dejarlo solo, entonces? Ni siquiera lo pensó antes de negar con la cabeza. No sabía qué iba a hacer, pero sabía que no podía dejar solo al doncel, no ahora que había experimentado la culpa de lo sucedido con el bebé, porque él lo había golpeado en ese día, a pesar de que Gian le suplicó que no lo hiciera, que no lo lastimara, pero no podía negar que en ese momento quería hacerle daño al doncel y al bebé, porque no quería nada que los atara, no obstante, ahora, tenía miedo de lo que fuera a suceder. Su madre había sido severa con el tema y lo obligó a permanecer al lado de Gian hasta que este despertara. Los labios de Gian se apretaron y sus manos se dirigieron a su abdomen luego de escuchar a Joon Ho decir que el bebé estaba bien. Pensó que si necesitaba suplicarle a Su Ji y Geum Hee para que no obligaran a casarse con Joon Ho, lo haría. Estaba dispuesto a hacer lo que sea para que su hijo estuviera bien. —No es necesario que te quedes —dijo Gian, apartando la mirada de Joon Ho —prometo que cuando salga de aquí, convenceré a tu madre de que no debemos de casarnos, que mi bebé no es tuyo, yo… no lo sé, se me ocurrirá algo. Joon Ho apretó sus puños al escuchar las palabras de Gian. Hasta horas atrás hubiera estado feliz de escuchar que diría que él no era el papá de su bebé, pero ahora se sentía molesto y responsable de Yu, de su hijo, además de que su madre no iba a ceder fácilmente y, cualquier cosa que pasara con ese doncel, lo culparía a él como responsable. —Vamos a casarnos, Gian —dijo serio —no hay marcha atrás.
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