La canción Hung Up, de Madonna, me acompaña mientras preparo la cena para Levi y para mi. Bailo al son de la música y Mur mueve su colita al verme. Siempre que bailo es feliz. Me muevo por la casa preparando las cosas. Estoy en ropa interior, relajada al máximo. Coloco los platos y utensilios, saco las cosas de la cocina y las sirvo en una fuente. Espero, sé que Levi llegará unos minutos más tarde de la salida de la cena. Hoy se ha atrasado. Me siento a esperarlo. Mur se acerca a mi, apoya su hocico en mi pierna derecha y gimotea angustiado. No entiendo su motivo, pero lo acaricio y le doy una hamburguesa de espinaca. No la come. La música se apaga. Tomo mi celular para reanudarla y miro la hora. Levi debió llegar hace quince minutos. Una sensación extraña inunda mi pecho, me descompo

