Capítulo 6
Éxtasis
Narra Alessandro
Para mí no fue fácil abandonarla aquella vez, se que dejarla sola en ese hotel no fue la mejor idea, pero por causas de fuerza mayor me tocó salir sin tener tiempo a darle alguna explicación. Ahora que he regresado no pienso abandonarla por nada del mundo, esta vez estoy decidido a hacer todo por ella.
Ahora que la puedo tener tan cerca de mí no puedo negar ese sentimiento que no quería aceptar, la amo y verla nuevamente produjo un tsunami de emociones que nunca antes pensé sentir.
La tengo entre mis brazos demostrando todo el inmenso amor y deseo que siento por ella.
Camino junto a ella dando pasos torpes hasta recostarla sobre el sofá, beso con delicadeza cada parte de su piel mientras acaricio cada centímetro de su piel.
—Te extrañe mucho nena. —beso sus labios— Quiero que las cosas funcionen entre nosotros, solo te pido una oportunidad.
—Deja de decir tonterías y cállate. —exige— Solo bésame y hazme tuya.
—Tus deseos son órdenes para mi nena. —muerdo su labio inferior— Tendremos la mejor reconciliación.
Acaricio cada parte de su cuerpo sin dejar de besarla, siento como poco a poco va aumentando la temperatura, «como quisiera ser el bombero que siempre apague su fuego» nos fundimos en un beso lleno de pasión y deseo.
Quito sus prendas con delicadeza hasta dejarle en ropa interior, mirándonos directamente a los ojos sabemos qué es lo que queremos, me levanto para quitarme la ropa, pero es ella quien me sorprende cuando de un momento a otro se levanta y me arranca la camisa de un tirón, rompe cada botón de esta y me la quita en el acto. Seguidamente desabrocha mi pantalón bajandolo junto a mi bóxer, liberando la gran erección que ya tenía.
Me deshago del pantalón y de los zapatos, su mirada refleja una lujuria que antes no había visto en ella o simplemente no lo había detallado anteriormente, sin pensarlo dos veces la tomo entre mis brazos e inmediatamente ella se aferra a mi cuello rodeando mi cintura con sus maravillosas piernas.
La pego contra la pared y le como la boca con pasión y desenfreno, restrego mi m*****o en su entrada, la cual está totalmente húmeda y lista para mí, suelto su sujetador en un movimiento ágil, apoderándome de uno de sus pechos, son perfectos, redondos, firmes y malditamente exquisitos.
—Ahh… Alesandro no pares.
Sigo degustando sus pechos paso de uno a otro mientras una de mis manos viaja hasta su centro de placer, sale un gemido de su boca pero es ahogado cuando tomo posesión de sus labios, su lengua y la mía se deleitan en un frenesí de deseo y pasión.
Camino con ella depositando su cuerpo lentamente sobre el sofá, me deleito recorriendo con mis ojos cada centímetro de su ser, ella se muerde los labios y esa sola acción hace que me prenda aún más. Siento como la sangre viaja a una velocidad descomunal hasta la punta de mi m*****o «Maldición siento que voy a explotar»
Me agacho frente a ella besando sus piernas, hasta llegar a la cara interna de su muslo, arranco su hilo para tener una vista exquisita de su centro, la tomo de las caderas y me sumerjo en ese exquisito manjar, lamo, chupo, beso provocando que la sala se inunde con sus gemidos.
Sigo dándole ese exquisito placer hasta que llega a un magnífico y liberador orgasmo, me deleito con su jugos sin dejar desperdiciar ni una gota. Levanto la mirada para que sus ojos se encuentren con los míos, ambos sonreímos ante tal acto, pero nada de esto es suficiente para los dos, con una sola vez no vamos a saciar todo este torbellino de deseo que sentimos el uno por el otro.
Subo poco a poco dejando caricias y besos en cada parte de su cuerpo, cuando llego a la altura de su vientre la miro de forma lasciva y ella me regala esa hermosa sonrisa, una por la cual sería capaz de incendiar el mundo entero. Sigo el recorrido hasta llegar a la altura de sus labios.
—Nena eres lo mejor que me ha pasado en esta vida. —beso sus labios— Te prometo que esta vez será diferente.
—Alessandro me hiciste mucho daño. —sus ojos se cristalizan— No pienso volver a pasar por lo mismo otra vez.
—Nena te juro que me arranco una bola si eso llega a suceder. —beso su mejilla— ¿Podemos procrear con una sola verdad?
—No seas imbécil Alessandro. —suelta una carcajada— Yo no quiero tener hijos contigo, sería buena idea que te arrancarlas las dos de una buena vez.
Luego de una corta discusión por lo de procrear la tomo entre mis brazos y subimos hasta su habitación «no pienso desperdiciar la noche con discusiones tontas». La recuesto sobre la cama mientras entro al baño y preparo la tina, coloco sales y aceites relajantes, cuando ya todo está listo voy por ella a la habitación; la encuentro en una posición un poco provocadora, me brinda la mejor vista de su redondo y hermoso trasero.
Está acostada boca abajo queriendo hacerme creer que está sumergida en un profundo sueño, pero no soy nada tonto y me acerco cigilosamente acariciando con la yema demis dedos desde sus pies, voy subiendo poco a poco en un toque delicado , puedo notar como sele eriza la piel ante mi tacto. Cuando llego a la parte baja de su espalda se arquea y yo esbozo una sonrisa de satisfacción, la giro con delicadeza posicionándome sobre ella apoyando mi peso sobre mis codos.
—Nena eres una pequeña traviesa. —sonrió con picardía— Pero me encantan esas travesuras.
Sin darme tiempo a nada se gira cambiando de posición siendo yo quien quede bajo ella y a su entera disposición.
—Vamos a tomar esa ducha. —ríe con picardía— Y veremos que pasa luego.
—Eso quiere decir que…
No me deja terminar de hablar porque coloca su dedo índice sobre mis labios, se levanta tomando mi mano para que la siga hasta el baño, se me había olvidado por completo que había preparado la tina para nosotros.
Entro primero que ella y seguidamente ella lo hace, se sienta de espaldas a mí rozando con su trasero mi m*****o que ya estaba empezando a despertar desde que la vi en esa posición en la habitación. Tomo la esponja que está a un lado y empiezo a frotar su cuerpo con ella, comienzo por su espalda y poco a poco me voy deslizando ala parte frontal dejando la esponja a un lado para utilizar mis manos.
Beso su cuello mientras acaricio sus pechos, mis manos se deleitan acariciando a la diosa que tengo entre mis brazos. Bajo lentamente hasta llegar a su centro de placer, meto mis dedos imaginando que es mi m*****o quisiera hundirme en ella de una vez pero quiero deleitarme de su ser y luego darle rienda suelta a todo este deseo.
Gemidos salen de su boca lo cual es una magnífica melodía para mis oídos, ella se separa de mí para ponerse de rodillas a la bañera colocando sus brazos en cada extremo y quedando en cuatro, gira su rostro para hacerme una señal, la cual me invita a sumergirme dentro de su ser. Yo como todo niño obediente hago caso a sus deseos y ruedo hacia donde se encuentra ella.
La beso en la espalda subiendo hasta su cuello, me posiciono detrás de ella tomando mi m*****o entre mis manos acariciando desde su trasero hasta su v****a, doy pequeñas pinceladas cual pintor creando su obra, cuando estoy a punto de entrar en ella…
Tintun…Tintun… Suena el maldito timbre una y otra vez…