—Debes buscar la manera de dejarme entrar al escritorio de tu amo —dice Roy, sacándome de mi ensoñación. Estaba pensando en cómo obtener aquella información por parte de Rosaline; ella pudo haber visto o escuchado alguna cosa, que me pueda servir en la búsqueda de mis hermanos. —Me dijiste que buscabas una carpeta roja... —Me quedo pensativa unos segundos, y entonces caigo en cuenta de que no era necesario meter a Roy en la mansión para darle la dichosa carpeta, aunque esa fue la condición que puso para conseguirme la información que pedí. Ummm... Eso es un poco sospechoso. —Y otras informaciones que no entenderías. —Pruébame. —No, gracias. Aún no confío del todo en ti; me da la impresión de que te gusta Nikanor Zervas. De repente me arden las mejillas. —Piensas mal. Además, no eres

