Cercanos y vigilantes

451 Palabras
La noche comenzaba a caer sobre Mount Rainer. El cielo se teñía de violeta y naranja, y el bosque parecía susurrar entre las sombras. Magui estaba dentro de la casa, revisando algunas cosas, mientras Davis jugaba cerca del pórtico con sus piedras favoritas. Noah permanecía unos metros más allá, apoyado contra un árbol, observando con atención la casa. No había prisa; su curiosidad por ellos seguía intacta. Cada movimiento del niño y de la madre le contaba algo que no podía ignorar: Davis no era un niño común, y Magui no era simplemente una mujer asustada. —Todo está tranquilo —murmuró Noah para sí mismo, inclinando la cabeza y sonriendo con diversión contenida—. Por ahora. Pero no muy lejos, entre los árboles, Zack se movía con la cautela de un depredador que evalúa su presa sin que esta lo note. Sus ojos azul profundo seguían cada gesto de Magui y Davis, su interés creciendo con cada minuto. No era solo curiosidad; había algo en ellos que activaba algo en él que no podía ni quería ignorar. Zack se acercó un poco más, manteniéndose en las sombras, midiendo la distancia, asegurándose de no ser detectado. Cada paso era calculado, silencioso, un juego de paciencia que solo él podía ejecutar con esa perfección. Magui, ajena a la presencia de Zack, se inclinó para ayudar a Davis a colocar una piedra en su objetivo. —Muy bien, mi rayito de luz —dijo con suavidad, sonriendo mientras el niño levantaba la mirada hacia ella, confiado y alegre—. ¡Lo lograste! Davis, sin embargo, no dejó de mirar en dirección al bosque, su instinto de protección activándose. Sus ojos brillaron otra vez, un destello amarillo miel que hizo que Noah se moviera un poco más cerca, atento. El niño no era un lobo, pero había algo en él que definitivamente no era común. Noah miró de reojo hacia las sombras y notó un movimiento sutil, elegante, que no pertenecía a ningún animal conocido. Zack estaba allí, observando, evaluando, acercándose sin ser visto. Noah arqueó una ceja, intrigado. —Interesante —murmuró, divertido por la situación—. Definitivamente alguien más los está observando. Zack se detuvo por un instante, atrapando el juego de miradas entre la mujer y el niño. No quería admitirlo, ni siquiera para sí mismo, pero una parte de él estaba decidida a descubrir más sobre ellos. Su autoridad y orgullo le impedían acercarse de manera abierta, pero su curiosidad crecía, silenciosa y persistente, como un fuego que no se podía apagar. El bosque estaba vivo esa noche, y los tres protagonistas de esta historia apenas comenzaban a sentir que nada sería igual de ahora en adelante.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR