Capítulo 21

1043 Palabras
Comenzó a subir las escaleras lentamente cómo si así lograra retrasar llegar hasta el final. Alcanzó un rellano y se encontró una cortina blanca transparente que se zarandeaba en todas direcciones por el efecto del viento. Tras la cortina observó que había una silueta. Comenzó a mirarla detenidamente porque le pareció que el Príncipe había engordado bastante en apenas unos minutos. -Madre mía cómo traga este hombre, pensó. Abrió la cortina y se encontró con Charlotte: - ¡Hola cari! Llevo toda la noche buscándote y pensaba que estarías aquí arriba... Ernesto la miró fijamente a los ojos con ganas de quitarle el peluquín. - ¿Perdona? ¡Me has robado mi entrada VIP! ¡Fresca! Por eso te han dejado entrar aquí, tú no eras la seleccionada sino yo. Te has colado aquí por toda la patilla, haciéndote pasar por condesa emparentada con la casa real. Lo que no sé es cómo te han creído porque de condesa tienes lo que tengo yo de hetero. - ¡No me chulees eh! Que sepas que no me ha resultado difícil engañarles, me han creído a la primera. Estos guardaespaldas han batido el récord en lelos. Además, en cuanto les he dicho que era condesa, me han hecho una reverencia cómo si fuera una reina y me han pedido hasta un autógrafo para sus hijos. Les he explicado que a las condesas no se les hace reverencia y me han pedido disculpas, regalándome un ticket para una copa gratis. - ¿Pero es verdad o no? ¿Eres condesa? ¡Quiero saberlo! - ¡Anda, otro lelo! Que no hijo, que es mentira ¿En que idioma quieres que te lo diga? ¿En alemán? ¿En japonés? Se nota que lo entiendes todo a la primera... Eres muy hábil. - Hija yo que sé, si nos hemos conocido esta noche... ¿Te invito a una copa y en paz? - Prefiero un ticket ¿Te parece? Así me la puedo tomar otro día. - Claro que sí Charlotte, lo que tú digas que para eso eres condesa. Ernesto le hizo una reverencia y ella pasó a su lado pidiéndole a él que la siguiera. - ¡A tus órdenes! Comenzaron los dos a caminar hasta una mesita en la que había un chico sentado en una banqueta dando los tickets para canjearlos en la barra de la terraza por bebidas. - Hola Príncipe queremos dos tickets, dijo Charlotte. Ernesto se quedó mudo. - ¿Y tú que miras cara de papillas? Le dijo el Príncipe. Ernesto le hizo una reverencia y le pidió disculpas. El Príncipe se levantó, rodeó la mesa y le dio una colleja. Volvió a sentarse. Ernesto le pidió perdón. - Ni perdón ni nada. Al grano ¿Cuántos tickets queréis? - Para una barra libre, contestó Charlotte. El Príncipe la miró asustado, pensó esta chica lleva en la boca un embudo, deja sin bebida a la discoteca. - Un ticket para un botellín de agua que la invito yo, le aclaró Ernesto. - ¡Marchando un ticket! Gritó el príncipe. Le entregó a Charlotte el ticket para que fuera a otra barra a canjearlo. Se dirigieron a la otra barra que estaba un poco más lejana y donde estaban todos los chicos que hacían de bulto para que el príncipe no se sintiera solo esa noche. - Oye Charlotte, el Príncipe es encantador. - Pero si ni te ha mirado a la cara ¡Que liante eres! Y cuando lo ha hecho ha sido para atinar, para darte bien la colleja. - Era en plan cariñoso... - Pues bien rojo que llevas el cuello. Ponte hielo anda. - El Príncipe está cansado de trabajar mucho esta noche. -Eso he visto para que luego digan que los príncipes no hacen nada. La gente habla sin conocimiento de causa. - Totalmente de acuerdo. Anda vamos a pedirnos algo Charlotte. Llegaron a la barra y Charlotte comenzó a dar codazos a diestro y siniestro. Dos se fueron heridos y otro con el ojo morado de un codazo que le había propinado Charlotte. El resto la miraba atemorizada y huía sin mirar atrás. Parecía que habían visto un demonio. En un minuto era la única para pedir. - No sé porque se van, tampoco es para tanto, le dijo Charlotte a Ernesto al oído. Ernesto la miró con el rabillo del ojo y sacó temblorosamente su ticket. El camarero les preguntó que iban a tomar. Charlotte pidió un tequila con limón y Ernesto un Red Bull. - Pon mi tequila solo que él no va a beber nada, dijo ella dando un puñetazo sobre la barra. Ernesto no dijo ni mu, no quería que Charlotte le atizara. El camarero puso el tequila y le pidió el ticket a Charlotte. -Dale el tuyo Ernesto que yo el mío me lo guardo para otro día. Ernesto sacó su ticket y se lo entregó al camarero. Charlotte sacó su mini bolso de lentejuelas caídas y guardó el ticket. Ernesto observó que lo llevaba lleno de tickets. - Esta chica debe de ser coleccionista, pensó. Se dirigieron a una pequeña pista que había en el centro de la terraza y en la que había un chico con un casco de moto en la cabeza bailando. Lo estaba dando todo. - Tiene que estar cocido con el casco en la cabeza, pensó Ernesto. Charlotte se acercó al chico y comenzó a darle golpes con la mano en el casco. - ¿Porqué no te das tú ahí abajo? Le dijo él a ella. Ernesto observó que solo se le veían dos rayitas de ojos. - Parece japonés, pensó. Enseguida se echaron sobre Charlotte y Ernesto varios guardaespaldas. - ¿Por qué molestáis al Príncipe? !Dejadlo en paz! ¡Fuera! ¡Fuera! Charlotte y Ernesto se echaron para atrás asustados. El chico se quitó el casco de la moto y Charlotte y Ernesto lo reconocieron de la tele. - ¡Anda! ¡Es el Príncipe! gritó Charlotte empezando a aplaudir. - ¿Y el de los tickets quien era? ¿Cuántos Príncipes hay aquí esta noche? le preguntó Ernesto. - Es que me he confundido Ernesto, pensaba que era él, es por culpa del tequila. ✨✨✨✨
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR