Narra Gabriel Fue vergonzoso lo que pasó en la habitación, solo puedo decir que esa mujer golpea fuerte, mi mejilla palpitaba por el ardor. —Estamos aquí —dice la chica deteniendo mi auto en la clínica. —¿No entrará conmigo? —No, tengo que volver a la oficina ¿puedo llevarme su auto? Por un momento me olvidé de la empresa, ¿Dónde tenía puesta la cabeza? —Sí, claro, no hay problema. —Prometo cuidarlo bien —dice pasando sus manos por el volante como si de un bebé se tratara. —Quizás pueda esperarme y así ir con usted. —No, está bien, una clienta espera; debo entregarle un trabajo y voy tarde. Me haré cargo por el día de hoy, vaya con la señora Victoria, le hará bien verlo. Me siento apenado por la manera en la que traté a Emily, a pesar de todos esos roses sigue siendo de ayuda pa

