Narra Gabriel Volví a la empresa con la disposición al cien, solo esperaba que todo saliera bien porque logro desmotivarme fácilmente. —Señorita Emily, buen día. La chica ya estaba en su lugar de trabajo. —Buen día, señor Soler. Camino hasta la mitad de la oficina y me detengo de repente, la observo y vuelve a mi cabeza todo lo que ayer estuve pensando. Creo que es el momento apropiado para ofrecerle una disculpa, se me fue la mano con algunos comentarios ofensivos y con la manera de tratarla, se siente feo por el simple hecho de saber todo lo que la chica hace por mi familia. —Señorita Díaz, quería ofrecerle una disculpa —digo esta vez sin retenerlo—. Ayer estaba alcoholizado y no medía mis palabras, siento que le comenté cosas que no debía; me siento avergonzado por eso y por lo

