Narra Emily
Me sentía feliz, claro que, al tiempo triste por Victoria, pero es que volver a mi casa es… ¡Ay! No puedo explicarlo, mi madre se caerá para atrás cuando me vea entrar por esa puerta. Jhony se molestará, lo conozco como la palma de mi mano. Él puede ser algo complicado, pero lo puedo contentar con unos abrazos y besos. Además, les llevo un bonito detalle, será una manera de apaciguar lo que les voy a decir y es que me esperen un poquito más, aun no los puedo llevar conmigo.
Compré los tiquetes de avión, mi vuelo saldrá en la noche para así poder llegar en la madrugada a mi país, son diez largas horas en las que tendré que aguantar las ansias.
En el trabajo Victoria se encargó de organizar todo, armé mi viaje rápido antes que se arrepienta, ¿será que se va a morir? Las personas antes de irse para el otro lado hacen cosas extrañas, eso es raro, dejar el trabajo unos días es algo casi paranormal tratándose de la señora Soler.
Anuncian el vuelo y cierro mis ojos para que se haga más corto el camino, hasta dormir más de las ocho horas será como una virtud para mí, desde que empecé a trabajar no hemos parado. En un mes y medio siento que he aprendido más que los años que estuve en la universidad —es un decir.
Los momentos en los que mi mente se perdía en el limbo, Victoria se venia a mi cabeza, desde hace unos días siento pesar y admiración por ella, es que a veces veo a mi propia madre reflejada en mí jefa. Ambas pasaron por una fuerte separación, ambas tuvieron pequeños niños a los que tuvieron que cuidar solas, pero a mi madre le faltó más fuerza y seguridad en ella misma. Lo que Victoria no hizo, ella se sintió capaz, se sintió con la seguridad y con la confianza de poder sacar a una persona adelante, y al final ella también demostrarse a sí misma que no necesitaba de nadie para ser la mujer que ahora es. Cuanta valentía se necesita para romper las propias barreras que nosotros mismos colocamos en nuestra cabeza; valoro todos los esfuerzos de mi madre, pero crecí con la certeza de no repetir una historia.
Cuando anuncian el aterrizaje, acomodo la hora en mi reloj de mano, es una locura. Esto de adaptarse a nuevos horarios es de locos, estamos a seis horas de diferencia, en España creo que serían las cinco de la mañana, pero en mi país son como las once de la noche; espero que no se me afecte el sueño cuando regrese al trabajo porque de lo contrario no podré seguirle el ritmo a Victoria, ella constantemente está en movimiento, no se queda quieta. Salimos de una reunión y vamos a otras, nos bajamos de un avión y luego subimos a otro, es mucho lo que se hace en un solo día.
Llegando a Bogotá, pido un taxi que me lleve a casa, me sentía emocionada por ver las calles que transitaba con frecuencia, que lindo se siente volver.
El auto se detiene frente la casa de mi madre, todos estaba cerrado, seguro al irse a dormir no se esperaría esto. Toco la puerta un par de veces, espero afuera hasta que abra la puerta.
—¡Emily! ¡Volviste! Que bueno verte de nuevo por aquí —grita la vecina que estaba asomada en la ventana.
—También es bueno verla de nuevo señora Aurora —respondo con una sonrisa.
¿Qué hace esa señora asomada en la ventana a esta hora?
—Tu madre cerró sus puertas hace como una hora, toca de nuevo —menciona la vecina.
Sigo tocando la puerta hasta que mi madre la abre, sus ojos se abrieron y se llenaron de mucha luz al verme, se abalanza a mí y me rodea con sus brazos, siento como su calor se impregna en mi cuerpo, esta es la mejor sensación del mundo.
—No esperaba que estuvieras aquí hoy, ¡Dios! Parece que aun sigo soñando.
—Quería darte la sorpresa.
Mi madre me ayuda a recoger mis cosas y entramos, antes de cerrar la puerta me doy cuenta de que Aurora seguía en la ventana y le doy una sonrisa.
—¿Tienes hambre? ¿quieres algo?
—Lo que sea está bien para mí.
—¡Oh! No puedo creer esto, ¡Estás aquí!
—Quería verte así, no sabes lo bien que me hace volver, han sido días muy duros. No puedo negar que maravillosos, pero si muy duros para mí, siento que hay días en los que me levanto y creo que estoy en mi cuarto, adaptarme es la parte compleja. Oh, ya lo estaba olvidando, ¿Sabes algo de Jhony?
—No cariño, hace varias semanas no viene por aquí, aunque…
—¿Qué?
—No estoy segura, fue algo que escuché hace dos semanas, pero…
—¿Qué sucede?
—No es nada, solo no quiero repetir cosas erradas que comenta la gente sin oficio como Aurora.
—Mañana iré a verlo, les traje un bonito regalo.
Saco de mi cartera dos pulseras, una para mi madre y otra para él.
—Quiero que cada vez que vean eso en sus manos, sepan que yo estoy con ustedes, me sigo esforzando para que vengan conmigo.
—Emi, ya que lo mencionas, no quiero ir. Aquí me siento bien, no quiero decir que nunca iré, claro que sí, si se da la oportunidad iré a visitarte, pero no quiero dejar mi casita. Ha costado mucho tenerla y me siento bien donde estoy.
—Mamá, pero…
—Por favor, no quiero empezar una vida diferente en otra parte, a mi edad siento que debo continuar donde estoy.
Mi madre es un poco testaruda, no quiero forzarla porque sus ánimos se caen hasta el piso.
—Está bien, será como tu te sientas mejor.
Esa noche dormí con mi madre, sentí que descansé más que todas las veces, es fantástico como toda mi alma se recarga.
La mañana siguiente le vuelvo a llamar a Jhonatan, pero esta vez su número es incorrecto ¿Qué le pasa? No hay por qué actuar así solo por estar enojado.
Salgo de casa muy temprano y me dirijo a la papelería de su padre, llevo el saquito de tela donde está la pulsera, mi corazón está agitado por los nervios que tengo, siento que no soy buena para dar sorpresas porque las emociones y nervios son más de lo que puedo manejar
Al cruzar la calle me doy cuenta de que está cerrada, ¿será muy temprano?
—Hoy no abrirán —dice un señor que tiene al lado una farmacia.
—¿No?
—No, hoy es la ceremonia.
Frunzo mi ceño por no comprender.
—Disculpe, ¿Qué ceremonia?
—La boda de este joven, el hijo de Ramón, el dueño de la papelería.
—¿Cuál?
—No recuerdo el nombre del joven.
Tenía temor a preguntar más, no quería escuchar el nombre de la persona que creo.
—Donde… ¿Dónde es?
Algo dentro de mí se entumecía, mis piernas comenzaban a flaquear.
—En el centro de la ciudad, en la catedral principal.
Sin decir más me dirijo hasta donde me ha indicado, estoy teniendo un ataque en este momento. Mi cuerpo se mueve por inercia, ya se había desconectado mi cerebro de todo lo demás. Es primera vez que experimento algo así, tenía tanto miedo de ver algo que no esperaba que hasta el ritmo cardiaco me aumentó.
Llegando a la catedral principal de mi ciudad, veo muchos autos y personas, tantas que no podía ver más allá. Doy cada paso como si tuviera un bloque en mis pies, la cabeza pesada y la vista nublosa.
Vi al padre de Jhony vestido con traje elegante, lo veía sonreír, reparé a los demás y estaba su madre y familiares cercanos; abro paso entre las personas y de la nada todos aplauden, miré hasta la gran entrada de la iglesia y fue cuando el mundo se me vino abajo, todo lo que estaba a mi alrededor se detuvo, hasta mi propia vida desvaneció.
—Jhonatan —sale de mi boca en un ultimo aliento.
Él llevaba a una mujer sujetada de la mano, tenía en su rostro dibujada una sonrisa, es la imagen que jamás creí presenciar; se casó con otra mujer, Jhonatan se ha casado con otra mujer.
La pareja descendía por los escalones, algunos comenzaron a caminar hasta ellos para felicitarlos, él les daba la mano y recibía abrazos de sus seres amados, por un momento observa su panorama y su mirada se cruza con la mía, pero no me quedé, no podía verlo a los ojos, di varios pasos hacia atrás mientras me perdía entre la gente para luego irme.
Dos lágrimas espesas y llenas de un caluroso dolor salen para correr por mis mejillas, limpiaba mi cara con el respaldo de mis manos, algunas personas ya me miraban extrañadas.
Aquel vacío se apoderaba de mi pecho, era una tormenta de emociones entre mi mente y mi corazón, sentía dolor y al mismo tiempo odio hacia alguien que amaba, es contradictorio este cambio repentino de sensaciones. Tengo enojo y decepción, ¿será que no fui suficiente? ¿Esperó a que me fuera para estar con alguien que si consideró a la altura? Me siento burlada.