Capítulo 9: “El descanso”

1393 Palabras
Narra Emily —Te desenvolviste muy bien, creo que debes hacerte cargo también de esto, lo que comentaste en la reunión me pareció interesante, así que te daré otra tarea más —comenta Victoria. —Claro que sí, gracias. Vamos de vuelta a Madrid, tuvimos que viajar para asistir a una reunión importante. La he acompañado a los últimos viajes de negocios, fue sorpresivo la primera vez que me pidió que la acompañara, estaba emocionada y asustada. Siempre intento ser de apoyo para ella, lo que la llevó a tenerme en cuenta. Regresando del aeropuerto, charlamos más sobre lo que se tiene que hacer, se siente bien poder hacerlo de manera fluida. Parece que este será un gran proyecto y me hace feliz que Victoria me siga confiando trabajo importante. Ha pasado un mes y un par de semanas desde que empecé a trabajar con ella, mi primer paso con la app Go car, fue el mejor de todos, fue lo que me hizo destacarme dentro del equipo de trabajo. Parece que ella vio potencial en mí. La mujer se ha vuelto cercana, con el pasar de los días terminó dejando mi lugar de trabajo dentro de su oficina, me hacía preguntas cortas o pedía mi opinión para algunas cosas; trataba de ser astuta a la hora de responder haciendo que ella cada vez tuviera en cuenta mi perspectiva sobre algo. Ese fue el inicio del buen equipo que hacemos. Siempre supe por los demás que “La bruja Soler” —su apodo entre sus empleados— trabajaba sola y que hasta era un demonio, pero estas seis semanas han sido suficientes para que compartamos cosas de nuestra vida, estar todo un día en una oficina, viajar e incluso comer juntas, me hizo saber que le hace bien la compañía de alguien, lo que me ha hecho comprender más su manera de ser; la cercanía de ella conmigo se consolidó una noche, en su cumpleaños, realmente no sabía, lo supe de manera accidental; esa noche fui a su casa y preparé una pequeña celebración para ella, ese día me dijo en medio de tragos y de sentimientos confusos, lo que le pasaba, ese día la entendí, ese día solo compartió conmigo y pude entender la razón de ese duro cascaron que siempre usa, es su manera de protegerse de la gente. —Realiza una propuesta, así podré tener tiempo para revisar otros asuntos. —Claro que sí —digo sentándome en mi lugar de trabajo. Victoria pide que alguien traiga un poco de café, dice que tiene un poco de migraña y con eso se le pasará. —Trate de comer algo, el café no la sostendrá. Mire que en el almuerzo no quiso comer nada. —Estoy bien —responde ventilando su rostro con las manos, Lleva días así, yo que estoy cerca puedo notar que no está bien. —¿Nunca se ha tomado un día de descanso? —Victoria Soler no descansa, cada día hay más trabajo. —Entiendo. Sigo en lo mío, pero desde donde estoy noto que ha tomado un folder para ventilar su cara. La mujer se pone de pie y pasa por un lado de su escritorio, da un par de pasos y empieza a perder el equilibrio. —¿Está bien? Victoria cae arrodillada en el piso, pone sus manos en el suelo lo que es una alerta para mí. Corro hacia ella tratando de sujetarla, pero cuando la rodeo con mis brazos, su cuerpo se desploma. —Dios mío ¡Ayuda! La mujer estaba totalmente desvanecida, su piel clara se veía aun más blanca de lo normal, estaba aterrada, no sabía qué hacer. —¡Por favor, ayuda! —grito por segunda vez hasta que alguien aparece. —¿Qué pasó? La secretaria se acerca a nosotras, toma su móvil y llama una ambulancia, en la recepción y el equipo entero, supo en cuestión de minutos el suceso en el que estábamos. —¿Qué le pasó? —pregunta Martha—. Se desmayó o tú… —No, como crees. Ella estaba bien y de repente se desplomó. —Dios, ¿qué le pasa a la bru… digo, a la jefa? Nunca le había pasado algo así en la empresa. Ambas acomodamos el cuerpo de nuestra jefa y la ventilábamos esperando que reaccionara, al paso de quince minutos llegan los paramédicos. La mujer tenia mi mano sujetada por lo que tuve que salir del edificio con ella; en el camino intentaba abrir sus ojos, parecía desorientada. —Victoria, aquí estoy. Estoy contigo, ¿escuchas? Estoy contigo. —No estoy sorda. Sonrío por su respuesta, ella es de dar respuestas duras todo el tiempo, pero en el fondo sé que es su manera de demostrar cariño. La mujer sigue sujetando mi mano con fuerza. —Creo que si es hora de un descanso —menciona con voz baja. —Se lo dije, yo puedo hacerme cargo mientras toma unos días. En el camino parece que empieza a sentirse mejor, por un momento quiso que se detuvieran, pero su médico ya la esperaba. Al llegar a la clínica nos esperaba todo un equipo, la llevan hasta una sala y no tuve más opción que quedarme afuera, sentía como su mano se aferraba a la mía, me da pesar por ella. Hay momentos en los que es muy vulnerable. Algunos llamaban para saber cómo estaba, otros no le daban importancia. Siempre respondía lo mismo, no sé nada aún. Con mi primer pago pude comprar un nuevo teléfono, mi madre sabe cómo están las cosas actualmente, pero no he podido contactar a Jhonatan, debe estar molesto porque me he tomado más tiempo del que estaba previsto. Mi madre me ha dicho que no ha vuelto a casa a varios días, espero que no esté tomando las cosas como creo. —Señorita, la paciente quiere verla —dice una enfermera pareciendo donde estoy. —¿Está bien? —pregunto asombrada. —Quiere verla, la señora Victoria lo ordenó —responde haciendo un gesto. —Oh, ya voy. Creí que la vería más tarde. Me pongo de pie y voy hasta la habitación donde está, la cual parecía un hotel. Victoria estaba recostada mirando su móvil, cuando me ve entrar lo deja a un lado y sonríe. —¿Cómo está? —Ya me siento mejor, pero insisten en que me quede para hacerme exámenes. —Me alegra saber que está mejor. Ella se remueve en su cama y acomoda su bata de color azul. La cual parece de seda. —Por estos días pausaré el trabajo, si quieres puedes trabajar desde el apartamento. Ya le dije a los socios que por esta semana las funciones conmigo estarán algo quietas. —Claro, está bien. —Pensándolo bien, nunca me he tomado unas vacaciones. Creo que el trabajo ha sido la manera de olvidarme de todo, ha sido mi terapia; pero parece que ahora mi solución ha pasado factura. Han sido casi dos meses largos y duros, creo que también te vendrá bien un respiro. —¿Está segura? Porque puedo estar al pendiente mientras vuelve. —No, está bien. Tómate el resto de la semana, reponte en estos días para continuar, así espero a que me hagan todos esos estúpidos exámenes ¡Ay! ya quiero irme a casa. Pensaré que esto será el descanso que nunca he tenido. —¿Y usted? ¿Estará bien sola? No prefiere que yo le haga compañía mientras… —No, mi hermana se ha enterado, me dijo que viene para acá. La señora Victoria solo tiene una hermana, es muy diferente a ella, es muy dulce. La ido a visitar a la oficina un par de veces —Bueno, entonces creo que podré ir a casa. La señora asiente y me hace una señal con su mano para que me vaya de la habitación. —Serán vacaciones adelantadas, pero te las descontaré —menciona cuando estoy por cruzar la puerta. —Si señora. Sabia que todo no podía ser color de rosas, pero aun así sonrío por dentro porque tengo el espacio, ¡por fin! por fin puedo irme a mi casa, aunque sea para abrazar a mi madre. No será mucho tiempo, pero al menos será una gran sorpresa para ellos. Ya quiero ver la cara de mi madre y de Jhony.
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