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Maldito Highlander II

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escapar mientras embarazada
destinado
independiente
valiente
drama
mxb
protagonista femenina
medieval
autodescubrimiento
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intro-logo
Descripción

Después del desastroso viaje de novios de Nicoletta y Sloan, ella decide que terminar aquel matrimonio es lo mejor que puede hacer. Emprende un viaje de en el cual se autodescubrirá, y recordará por que accedió a casarse con Sloan en un primer lugar. Sloan por su parte, tras arrepentirse de su decisión de dejarla marchar emprenderá un largo viaje en su búsqueda. Cuando se reencuentren deberán aprender a perdonar los errores del otro. Y poco a poco sanarán su relación. Sin embargo, la vida les depara una última desdicha, la pérdida de su hijo.

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Despedida
Cuando llegó el día en que por fin pusieron pie en Isla Mull Nicoletta se sentía rota en mil pedazos, pero si las dificultado que había encontrado a lo largo de su vida le habían enseñado algo era a no llorar, a esconder las lágrimas el sufrimiento por su propio bien el de los demás. Desde el día en que le había comunicado a Sloan su deseo de marchar no habían vuelto a cruzar una sola palabra. Nicoletta temía perder la poca determinación que le quedaba para marchar si volvía a escuchar su voz. Sloan llevaba días intentando encontrar una manera de enmendar sus acciones. Pero había llegado a pensar que era imposible, que el desprecio que había mostrado por su esposa durante los últimos días no podría ser compesado. El hombre sabía que estaba fallando a sus padres dejando a la mujer de su vida marchar, pero de igual modo sabía que no podría hacerla feliz. Cuando llegaron al castillo era tarde, Nicoletta supuso que Nerys, la hermana de su esposo, y a la que ella guardaba en el corazón como una buena amiga, ya debía estar durmiendo. Nicci no se encontraba con fuerzas de despedirse de ella, mucho menos de explicarle los motivos de su marcha. Estaba decidida a marchar a la mañana siguiente, de modo que se decidió de dejar una carta para la muchacha, explicando que a pesar de su marcha la apreciaría siempre, y deseándole la mejor de las suertes para cuando anunciara su relacion con Eliott. Nicoletta se dirigía a los aposentos que una vez compartió con Sloan, cuando Francesca la interceptó. Sabía que Nicoletta se marcharía y aunque le habían asegurado una vida cómoda junto a su hijo en Duart Castle, ella tenía otros planes. -Nicci… - la llamó-. No puedo permitir que te vayas sola después de todo lo que has hecho por mi y por Paolo. -Francesca, estaré bien de verdad. No tienes que preocuparte por mí. -Claro que sí debo. ¿Que haras tú sola? Al menos necesitarás compañía. -No me gusta lo que estás insinuando… -Nicoletta, no puedo dejar que te vayas sola. No después de todo lo que has hecho por mi. Tiraste por tierra todo lo que pretendías conseguir por ayudarme. Me acogiste cuando no tenía a donde ir. Cuando te vayas iré contigo. -Francesca, aquí puedes tener una vida cómoda y feliz. Si vinieras conmigo tendrías que vivir al día. Piensa en Paolo, el estará mejor aquí. -Iremos contigo. Digas lo que digas. Nicci suspiró y accedió, veía claramente la determinación en los ojos de la joven y sabía que dijera lo que dijera iría con ella. Le pidió que preparara comida para unos pocos días para los tres. Y que se preparara pues saldrían al alba. Nicoletta llegó por fin a los que fueron sus aposentos por un corto periodo de tiempo. Siendo consciente de que aquella sería la última vez que los vería, paseó la mirada por la estancia, intentando grabar cada pequeño detalle a fuego en su mente. Tras lo cual se sentó en el suelo, frente a la chimenea, y se dispuso a escribir una carta que dejar a Nerys cuando se marchara. Se planteó escribir otra para Sloan, pero descartó la idea. Ya había dicho todo lo que tenía que decir. De modo que dejó la carta sobre un viejo cofre. Donde la encontraría rápidamente. La muchacha se dispuso a guardar las pocas pertenencias que le serían necesarias: camisas, sus únicos pantalones de cuero, una falda y su vieja capa. Tras lo cual se sentó junto a la ventana y se dedicó apreciar las vistas. Pasaron los minutos y la puerta se abrió. Sloan entró en la estancia, al fin y al cabo aquellos eran sus aposentos. La mujer se levantó de un salto de la ventana y se dispuso a marcharse, para pasar la noche en alguna habitación vacía. -No… -la paró él. -No es necesario que te marches si no lo deseas. Ella creía que lo más acertado era marcharse, que é se sentiría incómodo por su presencia y que sólo intentaba ser cortés. Pero aquella sería su última oportunidad para ver el rostro de su amor. Por lo que prefirió ser egoísta y permanecer allí. -Gracias. -musitó. El hombre dijo nada más. Ella decidió que fingir dormir haría la situación menos incómoda. Por lo que se despojó de sus ropajes, quedando sólo con su fina camisola y se dirigió a la cama. Sin embargo, un último deseo cruzó su cuerpo. Era egoísta pedir aquello, pero ya había decidido que si aquella era su última noche allí. Quería ser egoísta. -Sloan… Sé que no debería pedirte esto. Pero quisiera… Que me hicieras tuya una última vez. El hombre la miró anonadado durante un segundo sin saber que decir. Y ella, pensando que había excedido los límites se sonrojó y dijo apresuradamente al tiempo que desviaba la vista. -Yo… No, no debí decir eso… Ignóralo, por favor. Pero el hombre no podía olvidarlo, si aquella iba a ser su última noche juntos, y eso era lo que ella pedía. Iba a disfrutar aquella noche. Sloan se dirigió hacía ella, no dijo nada, sólo la besó. Nicoletta se agarró a los fuertes hombros de su esposo y se dispuso a olvidar todo. Tras amarse por última vez, el cansancio físico y emocional hicieron que Nicoletta cayera rendida en segundos. Y pronto estaba dormida. Sloan contempló el rostro de la mujer durante horas, hasta quedarse dormido él también. Durante ese tiempo el hombre reflexionó, buscando alguna manera de recuperar la confianza perdida. Pero dándose cuenta que aquel matrimonio estaba condenado al fracaso desde el primer momento decidió que lo único que podía hacer era dejar a Nicoletta marchar. No la haría sufrir por tener que estar a su lado. Pero no volvería a desposarse. Nadie jamás podría ocupar el hueco de su esposa, y aunque se marchara ella siempre sería su esposa. Ella nunca le amaría, pero él a ella siempre lo haría. Aquel no era el final de su matrimonio para él, pues su corazón siempre pertenecería a Nicoletta. Tras varias horas de sueño, Nicci despertó acalorada. El cuerpo de Sloan la envolvía, emanando calor constantemente. Los ojos de la mujer se llenaron de lágrimas al darse cuenta de dos cosas. La primera: aquella sería la última vez que yaciera en la misma cama que su amor. La segunda: debía marcharse en aquel instante, pues si permanecía dos segundo más entre los brazos de Sloan perdería toda la determinación que había tenido que reunir para poder hacerlo. La muchacha se levantó sin despertar al hombre, se puso sus pantalones de cuero y se envolvió en su capa. Lista para marchar. Pero al tomar su alforja el collar que perteneció a su madre cayó. Y Nicci se dió cuenta que no podía llevarlo con ella. No quería que nadie robara aquel collar, no quería tener que empeñarlo. Por lo que decidió que allí estaría más seguro. Nicoletta decidió que dejaría su última carta y su última posesión al hombre que amaba de modo que metió el collar en una cajita y la cerró con llave. Escribió una carta de despedida a Sloan y metió tanto la carta como la llave en el sobre junto a la carta de Nerys, escribiendo en el exterior del papel con la carta de Sloan lo siguiente: “Nerys, cuando hayan pasado varios días, cuando ya esté lejos. Dale esta carta y esta llave a Sloan”. A la mañana siguiente, cuando Sloan despertó y se encontró sólo, se levantó de un salto y buscó por todo el castillo a Nicoletta, con la esperanza de despedirse. Pero tanto ella como Francesca estaban desaparecidas. El hombre se dio cuenta de que había perdido la oportunidad de despedirse. Durante los siguientes días se encerró en sus aposentos, sin desear ver a nadie. Únicamente salió para entregarle a Nerys la carta que Nicoletta dejó para ella. A los tres días la muchacha llamó a la puerta de los aposentos de su hermano. -No quiero ver a nadie -gritó él desde dentro. -Hermano… Nicoletta dejó algo para ti. Dos segundo más tarde Sloan estaba abriendo la puerta para ver que era, Nerys le entregó la carta y la llave. La carta a Sloan decía así: “Querido Sloan, Cuando leas esto estaré lejos, ya no seré una preocupación para ti. La llave pertenece a una cajita que hay en el fondo de tu armario. Dentro encontraras el collar de mi madre. No creo que vaya a estar seguro conmigo. De modo que prefiero que lo tengas tú. Puedes hacer lo que te plazca con él. Sin embargo, me gustaría que lo conservaras. El día que nos conocimos fue extraño, y así ha sido toda nuestra relación. Pero a pesar de todo, a pesar de lo cabezota que soy. He acabado admitiendo una cosa, que te amo. Desde el minuto uno puse barreras a este sentimiento, teniendo miedo de que esto acabaría pasando. Que tarde o temprano tendría que marchar. Hace tiempo que admití que la felicidad nunca será para mi. Soy consciente de que no quieres que permanezca a tu lado, y creo que decirte esto ahora es egoísta por mi parte, nadie querría la declaración de amor de una asesina. Pero he de liberar esta última carga de mi pecho. No dormiría tranquila el resto de mi vida si no supieras esto. Eres libre de hacer lo que quieras de aquí en adelante, cásate otra vez, ten hijos sé feliz. Pero para mi, tu siempre serás mi esposo. Siempre te querré." Adios. Nicoletta."

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