Las palabras de Nicoletta resonaban en la cabeza de Sloan tras terminar de leer la carta. Ambos habían creído que lo que el otro quería era poner punto y final su matrimonio. Pero no era así, ambos se habían alejado quedándose con el corazón roto. El hombre durante un tiempo que no fue capaz de calcular. Simplemente se quedó sólo en aquella habitación, si mirabas pieles que descansaban en el suelo frente al fuego del hogar imaginaba a Nicoletta ahí sentada, recuperando el calor tras haberse visto atrapada en la lluvia. Si miraba la ventana la veía sentada en el alféizar de la ventana, mirando el atardecer. Si miraba el arcón de su ropa la veía con la pierna apoyada sobre el propio arcón, escondiendo una daga en su bota. Y si miraba la cama... No era capaz siquiera de mirar a la cama.
Llegó un momento en el que no pudo soportar estar un segundo más en aquella habitación, por lo que salió y se puso en marcha. Hacía tres día de la marcha de su esposa, era el momento de buscarla. Tenía dos cosas claras. La primera era que este viaje lo emprendería sólo. Acababa de arrastras a gran parte de sus hombres por un largo viaje a través de Europa, de modo que se negaba a volver a hacerles lo mismo a penas tres días más tarde. La segunda, no regresaría sin Nicoletta.
Antes de su marcha tenía que dejar listas varias cosas. Sus tierras habían estado bien cuidadas en manos de Eliott, por lo que pretendía ofrecerle unas tierras al sur de la isla y el antiguo Moy Castle, una fortaleza pequeña y algo ruinosa, pero al no ser el hermano mayor era más de lo que podía esperar. Le dejaría Duart Castle, en caso de no regresar, a su hermana, al hombre con quien se casara y a los hijos de estos. Con esta determinación en mente Sloan reunió a Nerys y Eliott con la intención de explicarles sus intenciones.
-Puedes ocupar Moy Castle tan pronto como desees, Eliott-. había dicho Sloan.
Eliott y Nerys compartieron una mirada nerviosa, si bien no creían que fuera el momento más adecuado para anunciar su romance al hermano mayor de la muchacha, no tenían muchas más opciones, pues estaba dispuesto a marchar durante años si fuera necesario.
-¿Qué...? ¿A que viene ese nerviosismo y esa mirada ansiosa? ¿Qué os ocurre a vosotros dos?
-Hermano... -comenzó a decir Nerys-. Hay algo que me gustaría decirte...
-No, -la cortó él- no quiero oír nada de por qué no debería irme. He tomado una decisión y sabes bien que cuando decido algo no vuelvo atrás, da igual lo que...
-¡Estoy enamorado de Nerys!-soltó de pronto Eliott.
-Estamos... enamorados-. Reafirmó ella tomando de la mano al muchacho.
Sloan se quedó patidifuso durante unos intanstante, mirando alternativamente el rostro de Nerys, las manos de ambos entrelazadas, y el rostro de Eliott. Tras respirar hondo miró a su hermana y preguntó.
-¿Le amas de verdad?
-Tanto como tú a Nicoletta.
Sloan tomó aire, asintió y dejando escapar un sonoro suspiro se giró hacia Eliott y dijo.
-Muchacho, sólo hay una única razón por la que podría poner una pausa a mi viaje antes de tiempo y volver aquí, y esa sería vengarme de ti si hacer cualquier cosa que hiera o haga infeliz a mi hermana, ¿Entiendes esto?
-Perfectamente, laird.
-Bien. En ese caso tenéis mi bendición.
-¿De... De verdad?-musitó Nerys.
-Hermanita, no cometas mis errores, no dejes que quien te haga feliz se te escape.
Sloan le dió un apretón de manos a Eliott mientras este le agradecía que les hubiera dado su bendición. El laird comenzó a despedirse de ellos pero su hermana le interrumpió.
-¿No vas a esperar a que nos casemos?
-Cada día que pase Nicoletta estará más lejos y será más difícil encontrarla.
-¡Pues nos casaremos hoy mismo!
-No quiero que renuncies a tener una boda por todo lo alto sólo por mi.
-Sloan... Sin nuestro padre has de ser tú quien me lleve al altar. No me importa tener una pequeña boda ahora mismo, sólo nosotros, si eso supone que estarás ahí.
-Si eso te hace feliz hermanita.
Nerys se giró a Eliott, preocupada que el estuviera molesto pues lo acelerado de la boda implicaría que su familia no tendría tiempo de ir hasta allí para presenciar la boda. Pero el muchacho le sonrió con ternura y dijo:
-Aquello que te haga feliz a ti, me hará feliz a mi.
Sloan, contento con la respuesta de Eliott, le dio una palmadita en el hombro y le invitó a sentirse libre de llevar a su familia a Duart Castle en su ausencia y poder celebrar su unión propiamente. Nerys tenía en aquel momento sentimientos contradictorios. Si bien estaba pletórica pues su deseo de casarse con Eliott iba a convertirse en una realidad. Sin embargo, su hermano marcharía sólo en busca de su esposa, y no sabía cuando volvería, si es que lo hacía. Incluso para un guerrero como él, viajar sólo era peligroso en aquel tiempo. Nerys quería proteger a su hermano, pero le conocía lo suficientemente bien como para saber que nada de lo que ella dijera podría convencerle. Si bien quería que Nicoletta regresara, había otros medios de encontrarla. Pero el honor y la cabezonería de Sloan no atenderían a razones. Nerys sólo podía desear lo mejor para ambos y rezar por ellos. Si bien tenía miedo por lo difícil de la situación algo en su corazón le decía que todo iría bien.