Ayudar a otros.

1018 Palabras
La misma mañana que Nicoletta amanecía por primera vez en Aberdeen, Sloan se despertaba en Invergarry Castle. Llevaba allí una semana, acogido por el laird  Daividh O'Neill, un joven laird soltero, cuyos padres habían fallecido recientemente, por lo que su hermana y cuñado se habían trasladado con él de forma provisional. Sloan no había tenido el valor de preguntarle como habían fallecido, pues el ambiente en aquel hogar era triste y frío.  Durante la semana que Sloan llevaba allí, no había pasado mucho tiempo en el interior del castillo. Daividh había invitado de buena gana a Sloan a su hogar, pero del mismo modo le había pedido discreción. El hombre parecía poco dispuesto a hablar, y Sloan no quería entrometerse en la intimidad de su amigo, por lo que durante aquella semana había pasado la mayor parte del tiempo preguntando a los habitantes más cercanos a Invergarry Castle. Aquella mañana, cuando Sloan se preparaba para salir de nuevo del castillo, Daividh se acercó a su amigo.  -¡Espera! Sloan... Me gustaría pedirte un favor.  -Lo que quieras, amigo. Cualquier cosa para poder pagarte tu hospitalidad. -Verás, antes de nada, tengo que explicarte lo que le pasó a mis padres.  Dos meses atrás, había llegado a Invergarry Castle una carta que afirmaba Nysie había enfermado gravemente. Y que solicitaba la ayuda de los hombres del clan O'Neill para escoltarla de nuevo a su hogar, pues era su deseo que algo le pasaba, quería estar en el lugar dónde había nacido y se había criado. Dado que el viaje eran varios días los padres decidieron quedarse en el castillo para preparar todo para la llegada de su hija, mientras Daividh marchaba a por su hermana. Sin embargo, cuando Daividh llegó a donde su hermana estaba y vió que estaba en perfectas condiciones y que en no tenía constancia de la existencia de aquella carta se dió cuenta de que habían jugado con él, no sabía quien había intentado separarle de su hogar, ni porque. Pero alguien planeaba algo en contra de su familia. Automáticamente movilizó a sus hombres y los encaminó de vuelta a Invergarry Castle.  -Jamás me perdonaré haberme marchado. La imagen que encontré cuando llegué... No sólo habían matado a mis padres... Sufrieron, se ensañaron con ellos. Y si me hubiera quedado a su lado... -Eh... No, no -le interrumpió Sloan-. No vuelvas a decir eso. No es tu culpa. Querías cuidar de tu hermana y eso es admirable. No tenías porque temer que nadie os atacara puesto que nadie os había amenazado, no tenías motivo para no creer que no estarían a salvo en su propio hogar. -Aun así... Esto me perseguirá siempre - Pero... No lo entiendo ¿Quién?-preguntó Sloan-. ¿Quién sería capaz de haceros algo así? Nunca habéis ofendido a nadie, nunca os habéis enemistado con nadie.  -Esto estaba sobre la mesa cuando llegué -dijo Daividh mientras le tendía una carta a Sloan-. Al parecer hay un hombre que asegura ser el hijo ilegítimo de mi abuelo y que, al morir mi padre, pretende heredar Invergarry Castle. -¿Tiene alguna prueba?  -Supuestamente, algunas cartas de mi abuelo a su madre y su supuesto parecido físico. Pero aún no lo he visto. Sin embargo, algo debió fallar en su plan. Porque no hemos conseguido encontrarle en ningún lugar. Pero no entiendo bien que pretende, esa carta clama su derecho a heredar este castillo, pero también clama venganza sobre mi padre, según él su medio hermano. Y, sin embargo, ha huido sin dejar metódo de encontrarlo. ¿Cómo pretende heredar así nada? -¿Aún tienes la falsa carta de tu hermana?  Querría comprobar una cosa.  Daividh asintió y, tras ir a buscarla, le entregó la primera carta a Sloan, el cual la revisó con minucia.  -Creo... Creo que sé lo que falló en su plan -musitó Sloan-. En ningún momento quiso que tu también fueras, quería que mandaras a tus hombres. Creo que también pretendía matarte a ti, de ese modo la línea de sucesión de Invergarry Castle quedaría completamente vacía. Creo que no todo salió como pretendía, se ofuscó al ver lo que había pasado y huyó, pero su honor no le permitía no declarar quien es, o quien cree ser. Por lo que por eso dejó esta última carta atrás.  -He de encontrar a ese hombre, he de vengar a mis padres. Y necesito tu ayuda. No sólo eres un guerrero excepcional, si no que nadie de la zona te conoce, y puedo confiar en ti, Sloan.  -Haré todo lo que esté en mi mano, tienes mi palabra de Highlander. -¿No te importa interrumpir la búsqueda de tu esposa?  -Lo siguiente que puedo hacer es cruzar el paso de Fort August, pero hasta donde sé estará cerrado los dos próximos meses. Lo mejor que puedo hacer es invertir ese tiempo en ayudar a un amigo.  Durante las siguientes semanas Sloan, Daividh y los hombres de este últimos, siguieron las pocas pistas que ambas cartas habían dejado atrás. Cuando el mes de octubre llegaba a su fin, los dos lairds habían conseguido llegar a la conclusión de que el asesino de los padres de Daividh y Nysie se escondía en un bosque no muy lejano a Invergarry Castle, el bosque de Glenfeshie. Era un lugar increíblemente extenso, y encontrar a nadie allí sería una tarea que les llevaría semanas. Por lo que la noche antes de su partida, Sloan, Daividh, Nysie y el marido de esta se sentaron frente al fuego, para tener una pequeña despedida. Nysie había tenido una hija unos meses atrás y la pequeña aquella noche removió algo en el interior de Sloan, algo que el hombre no creía haber sentido nunca antes. La pequeña niña, apenas un bebé, tenía un cabello pardo lleno de rizos, uno muy parecido al de Nicoletta. Y Sloan no pudo evitar fantasear como sería una hija de ambos. Lo cual, por un lado le alegró e ilusionó al hombre. Se imaginó como sería tener a su propio hijo o su propia hija corriendo por los pasillo de Duart Castle. Pero por otro lado, con la actual incertidumbre que sentía en aquel momento con respecto a su matrimonio, no pudo evitar que una pena inmensa le llenara, ante la duda de si aquello algún día se haría realidad.
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