|Ksenia Hartmann| Me remuevo entre los brazos de Óscar justo cuando los primeros rayos del sol azotan la habitación. Intenta levantarse, pero le presiono el pecho con la mano, impidiéndoselo. —Quédate —murmuro, aún adormilada—. Quiero dormir un poco más. —Tengo que ir a trabajar. —Soy tu jefa, ¿recuerdas? Me da igual —gruño, entreabriendo los ojos. Luce jodidamente guapo con el cabello alborotado. Casi siempre está impecable, demasiado pulcro, pero así, con las marcas que le dejé anoche visibles en su piel, me parece aún más irresistible. —Está bien —cede, tras unos segundos—. ¿Quiere hacer algo más? —Qué atrevido —arqueo una ceja—. Dije que quería dormir... —Pero sonrío, arrastrando las palabras—. Aunque acabo de cambiar de opinión. Quiero algo más. Su mirada se oscurece. Un segun

