Andrea intentó entrar al cuarto tan pronto vio a la doctora salir, pero esta la detuvo al sujetarla firmemente del brazo. —No puedes pasar. Si realmente te importa el bienestar de tu señora, debes esperar —dijo la doctora con una voz firme que no dejaba espacio para discusiones. —Pero… —Andrea intentó liberarse del agarre, frunciendo el ceño con frustración. —Si realmente te importa, dejarás que el vínculo entre ellos se cierre por completo —replicó la doctora, soltándola con un gesto solemne. —¿Vínculo? —preguntó Andrea, con una expresión de confusión reflejada en su tono. Leandro, que había estado observando a corta distancia, se acercó y, con una sonrisa ligera, se inclinó para susurrarle al oído. —Tu señora está bien. Ahora, ella y mi jefe están consumando su matrimon

