Romina. Lo mire impactada. Mi corazón comenzó a latir como loco, y estoy segura que el lo sentía, estábamos demasiado cerca. Lo mire directamente a los ojos, perdiéndose en la selva que tiene de ojos, lucían tan brillantes y no sabía el porque, sus labios estaban entreabiertos. Pude notar como tragó, mientras apretaba la mandíbula, estaba nervioso. Agache la cabeza, pegue mi frente contra su pecho y comencé a negar. No. No me iba a ilusionar. La caída sería estrepitosa, y muy dolorosa, ahora no tendría a mi madre para consolarme si me volvían a romper el corazón. Por mi cabeza paso esa única ocasión que confíe a alguien mi corazón. Confíe ciegamente, y termine estrellándome. Ethan tomo mi cabeza con sus manos, de manera suave. —¿Que pasa?— sus voz fue una caricia para mí corazó

