HORACIO —¿En serio, j0der?—. Me volví hacia Asher y Terry, que parecían tan cabreados y confundidos como yo. —¿Cómo coñ0 ha podido salir?—, gruñí, lanzando el cuchillo que tenía en la mano contra la pared y oyendo su estruendo. —Yo...—, suspiró Asher, frotándose la cara con la mano, y yo me volví lentamente para mirarlo. —Olvidé darle una dosis. Tuve que atender una emergencia y no pensé que si se saltaba esa dosis se recuperaría lo suficiente—. Terry y yo lo miramos fijamente durante un momento antes de que yo me volviera, apretando los puños para evitar golpearle en la cara. —Vete. Encuéntralo antes de que él la encuentre. Pon guardias a Penélope, ahora mismo—, le ordené, y Asher asintió con la cabeza y salió corriendo de la habitación para cumplir rápidamente con lo que le había dic

