Capítulo 15: 《《Donde el amor se escondió》》 El amanecer llegó despacio, como un suspiro. El cielo todavía estaba teñido de gris, pero en el horizonte se abría paso un resplandor anaranjado que parecía querer acariciar al pueblo. El aire fresco olía a tierra húmeda, a mar lejano y a pan recién horneado en las casas más madrugadoras. Micaela caminaba sola por la calle empedrada con paso suave, aunque cada movimiento llevaba consigo el peso de una memoria. Sus brazos sostenían un ramo de girasoles, grandes, vibrantes, casi insolentes en su luminosidad. Los había elegido porque Clara los adoraba; decían que seguían al sol aun en los días más oscuros, como si se negaran a rendirse a la sombra. Mientras avanzaba hacia el cementerio, sus pensamientos la envolvían como un río desbordado. Recorda

