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2649 Palabras
—Gracias — respondió Hawa con una sonrisa. —¿Nuevos vivientes? — se rió Cai — Esa es nueva. —Oh, sí — respondió el chico de ojos alargados —, es el término que utilizamos para identificar a aquellos que han sido rescatados, ya saben, luego de haber pasado su vida encerrados en su mente, no han estado viviendo adecuadamente, así que ahora es cuando empezaran a hacerlo, por eso los llamamos nuevos vivientes. Darat hizo una mueca de comprensión bajando las comisuras de sus labios para luego decir: —No está mal, es muy cierto. —Pueden llamarme Tan — se presentó con una amable sonrisa —. Ya debe estar por llegar el director así que tomen asiento donde gusten. —Gracias — Respondió Darat y miró hacia la sala. En ella ya se encontraban sentados unos veinte esenciales, quizás un poco más, no contó exactamente, en cambio se fijó en el hecho de que parecía que estaba viendo una gran nube blanca. Es decir, todos ellos tenían su cabello blanco y su piel pálida, sumándole sus uniformes de camisa básica y pantalón ancho color gris claro, era una vista un poco cegadora, como ver una luz. No obstante, le lastimaba ver que todos tenían esa misma apariencia frágil y delicada, que era producto de tantos años siendo tratados como objetos inanimados. Mientras caminaba, nadie le prestó mucha atención a ella o a sus dos compañeros, todos estaban demasiado absortos en mirar el techo, las paredes o sus propias manos. Podía notar la intriga en todos ellos, un poco de nerviosismo y confusión también. Lo notaba porque ella también se sentía de esa manera. Se sentó entre Cai y Hawa en la última fila. Y entonces observó su alrededor. Las paredes y el techo tenían ese aspecto rústico y elegante que le provocaba el material rocoso, lo que le parecía extraordinario. ¿Todo le parecía extraordinario? Absolutamente. Una puerta a la izquierda de la habitación, se abrió y a través de ella pasó un señor que parecía estar en sus cincuenta, estaba vestido de color gris oscuro como Jerald, chaqueta y pantalón con muchos bolsillos al estilo militar. Su piel era de un color bastante oscuro, sus ojos y su cabello corto igual. Su piel parecía brillar con la luz, le parecía un detalle hermoso y extravagante. Su caminar denotaba autoridad y seguridad, él debía ser el director del que le habló Tan. Lo vio subirse al escenario y pararse a la izquierda del atril, se quedó allí un par de segundos, como si estuviera observándolos a todos, le daba la impresión de que estaba intentando grabar sus rostros. Dejó salir una sonrisa amigable y luego se inclinó hacia ellos en un ángulo de noventa grados. Darat sonrió un poco, recordando que había una cultura, mucho tiempo atrás, en la que tenían esa costumbre, sin embargo, no sabía cuál era. Al colocarse derecho, se dirigió detrás del atril y entonces habló con voz audible, segura y firme: —Bienvenidos, nuevos vivientes. El corazón de Darat volvió a latir acelerado. ¿Por qué la emocionaba tanto aquello, pero al mismo tiempo había una presión en su pecho que le daba un mal presentimiento? —Soy el Director de esta base, mi nombre es Sarabi, y les felicito por haber llegado hasta aquí —Continuó —, sé que no ha sido fácil, por el contrario, ha sido muy difícil llegar a este punto, fue agotador emocional, mental y físicamente, pero lograron superarlo y por eso les felicito, no todos lo hacen, y si consideramos el hecho de que en primer lugar, pertenecían a aquellos que aún pueden ser rescatados, ustedes son todos especiales. La forma en la que hablaba captaba la atención de Darat por completo, quizás por el hecho de que ahora le serían aclaradas y explicadas las cosas. No era como si tuviera demasiada curiosidad, no era de ese tipo de personas. Ella más bien era de las que solo quería lanzarse a la aventura. Quería luchar de nuevo... ¿o debería decir por primera vez? —Algunos de ustedes tienen preguntas, otros tienen tantas que no saben ni cuáles son, y otros no tienen demasiada curiosidad, sea como sea, todos necesitan la saber la verdad acerca de lo que suceden y por qué están aquí. El director Sarabi se alejó del atril y empezó a caminar cómoda y relajadamente por el escenario, seguramente había hecho eso tantas veces que su cuerpo estaba en modo automático. —Verán, nuevos vivientes — su expresión se tornó más serio —, como habrán podido ir notando, la vida es diferente a lo que se les fue enseñado desde que eran muy pequeños. Hay más de lo que les fue dicho, incluso hay más de lo que nosotros mismos les diremos, pues le compartiremos lo que hemos aprendido. El punto es, que lo que queremos es que ustedes sepan a verdad, conozca la verdad y sean libres. »Lo que se les fue dicho es que la tierra colapsó hace más de dos milenios, por contaminación, hambre, guerras, un sin fin de factores, por lo que la humanidad se vio en la necesidad de abandonar la tierra, al menos los sobrevivientes. Vivieron en naves que orbitaban alrededor de la tierra por poco más de seis siglos, mientras que encontraban una forma de sanarla. Luego de cuatro siglos más de experimentos, dieron con una solución para ello, la implementaron y les tomó tres siglos poder ayudar a llevar las condiciones del planeta a aquellas que les permitieran a los humanos habitar en el. Sin embargo, la naturaleza está más allá de nuestro alcance, por lo que, aunque los humanos podían regresar, debían permanecer bajo tierra mientras todo terminaba de tomar su curso naturalmente. Y esto es cierto, pero hay más que eso. La humanidad lleva en la tierra ochocientos años, las condiciones han mejorado al punto de que podemos estar en la superficie, la vida como se conocía, como debe ser, puede devolverse a las personas, claro que la tierra ha evolucionado y hay ciertas condiciones nuevas. Pero, ¿por qué han estado viviendo a través de historias que no son la suya? ¿Por qué han estado llevando su vida por perspectivas que están solo en su cabeza? La respuesta es tan fácil como dolorosa. El director Sarabi abrió sus manos, las dejó caer a sus costados y los miró con compasión para decir: —Control y poder. Darat sintió la presión en su pecho, comprendía el punto incluso antes de que lo termianara de explicar. —Para que unos cuantos puedan vivir, cientos deben sacrificarse — había dolor en sus palabras, en su expresión, en su rostro, era genuino —. Ese es el pensamiento de este orden mundial. Culpan a nuestros ancestros por sus acciones desmedidas que destruyeron nuestro mundo, y quizás tengan razón en hacerlo, pero la idea es ser mejores. Ellos han decidido que para eso la humanidad debe ser controlada. La forma en la que decidieron hacerlo, fue apoyarse en el método de experimentación que llevaron a cabo los restauradores de la tierra. Para no hacerlo demasiado complicado, esto consistía en mejorar las capacidades de ciertos humanos, llevar sus condiciones a aquellas que pudieran tolerar la nueva realidad de la tierra. Pero para no perder sus vidas, encontraron la manera de hacer que sus capacidades fueran evaluadas solo en sus mentes. El silencio en la sala en ese instante le dio escalofríos. —¿Ya pueden hacerse a la idea? — preguntó — Esa técnica se implementó como tratamiento para muchas personas mientras estaban en las naves, se les dio la oportunidad de vivir a través de sus mentes para aliviar la angustia y el dolor que producía el encierro. Sin embargo, una vez que pudieron ser traídas a la tierra, el orden mundial decidió que lo mejor era que siguieran viviendo de esa manera, así la humanidad se preservaría y el planeta también. La mejor manera de controlar las acciones de las personas es encerrándolas, les dan una vida ficticia para mantenerlos a raya. Pero esto no debe ser así. El director Sarabi bajó del escenario y empezó a caminar a través de los pasillos entre las sillas. —Todos tienen derecho a vivir, todos deben ser libres, la tierra fue hecha para habitarse, es cierto que debemos vivir mejor que nuestros antepasados, no cometer los mismos errores, pero esta — los señaló con las manos abiertas — esta no es la manera. No estaba segura del por qué exactamente, pero Darat sintió un nudo en su garganta. Quiso llorar en ese instante. Toda su vida le habían hecho creer que tenía el poder de escoger la manera en la que quería vivir, pero en realidad solo estaba eligiendo la forma de distraerse, solo estaba decorando la jaula en la estaba. Y le habían mentido respecto a lo que ocurría en el mundo, le habían dicho que una catastofre aún tenía lugar cuando realmente, lo peor ya había pasado. Su cuerpo era débil, y no porque así le haya tocado por un movimiento del destino, sino porque así lo decidieron otros para ella. —Uno de los hombres al poder se dio cuenta que no debían seguir de esa manera, y entonces se rebeló contra el sistema — explicó regresando al escenario y hablando con ánimo —. No puedo decirles que su trayectoria ha sido fácil, pero al menos, logró que muchas personas despertaran y ayudó a crear este movimiento. ¿Nuestro objetivo? Qué más personas despierten y conozcan la verdad. Darat confirmó en ese instantes teoría: cuando estás en el lugar correcto, solo lo sabes. —Ahora, su vida está comenzado, hay muchas cosas más que deben conocer, detalles que deben descubrir, pero lo principal es que encuentren su lugar — su hablar era seguro y ahora más amigable y comprensivo —. Su vida no ha terminado, no importa lo qué pasó hasta ahora, lo importante es lo que hagan a partir de este momento. Vivan, rían, lloren, sientan en carne propia, descubran a qué quieren dedicarse, si bien aún nos falta mucho por para que la calidad de vida sea óptima, les pedimos que saquen lo mejor de la época de la historia en la que les tocó vivir. El director Sarabi sonrió y con un movimiento de su mano pidió a unas personas con un uniforme igual al de él acercarse al escenario, ente ellas se encontraba Jerald. —Ellos son sus guías, por favor, escúchenlos atentamente, les enseñaran más sobre la vida, y les ayudarán a encontrar el área a la que quieran unirse — continuó explicando —. Estaré a la orden para ustedes si las dudas son muy grandes, o si la vida se vuelve agobiante. Por ahora, gracias por permitirnos ayudarlos. Finalmente se inclinó de nuevo y los guías le imitaron. Luego de un par de segundos, el director Sarabi salió de la habitación. —Como dijo el director Sarabi, gracias por permitirnos ayudarles — habló la chica de cabello amarillo que estaba sentada junto a Tan, caminando al centro del escenario —. Antes que puedan continuar con su inclusión, es importante que conozcan algunos protocolos básicos. Una pantalla detrás de ella mostró una foto. Darat la analizó a detalle. Se trataba de un mapa del mundo, se sintió confundida porque era diferente al que le habían enseñado de niña. —Luego de que la tierra colapsara, muchos eventos catastróficos y extraños de parte de la naturaleza tuvieron lugar — explicó la mujer —, lo que llevó a la separación de los continentes como se conocían, ahora son diez. La imagen cambió mostrando un terreno montañoso. Había verde por todas partes. Era hermoso. —Nosotros nos encontramos aquí — indicó la chica —, entre estas montañas de acá — señaló y la imagen se amplió en el sector que indicaba —. Estamos en una pequeña ciudad subterránea, que fue creada durante la sanación del planeta. Hay muchas ciudades subterráneas, pero en su mayoría se encuentran deshabitadas. Como escucharon, somos parte de un grupo que se ha puesto en contra del orden mundial, por lo que estamos ocultos y no pueden detectarnos. Para ello, es importante que estén atentos a los colores de las luces que pueden ver en todos los pasillos. Una imagen informativa se mostró en pantalla. —Las áreas comunes son aquellas que nos permiten ver el cielo y disfrutar la luz del sol, hay campos de cultivo que también tienen estas condiciones, así que cuando la luz sea blanca, pueden moverse a través de toda la ciudad, y pueden estar en las áreas comunes y los campos de cultivo, no hay ningún peligro — explicó con confianza —, cuando la luz sea amarilla, significa que el cuerpo de batalla está llegando de una misión importante, como las de rescate, y solo el personal correspondiente puede pasar a través de las áreas comunes, es decir, deben mantenerse en las áreas ocultas puesto que no sabemos si será necesario entrar en la fase de peligro, que sería indicada por la luz roja, lo que significa que las áreas descubiertas serán cerradas por compuertas y debemos estar todos atentos a los protocolos de evacuación a seguir que se les indicarán de acuerdo al área en el que decidan incluirse. La pantalla dejó de mostrar imágenes, y la mujer caminó por el escenario con confianza. —Ahora debemos aclararle sobre sus nombres. Entre ustedes no hay variedad, solo tienen cuatro nombres disponibles que les son colocados de acuerdo a la semana del mes en la que nacen. Darat sintió como si le hubiesen golpeado en la boca del estómago. ¿Eran ganado acaso para ser simplemente enumerados? Le decepcionaba lo que escuchaba, pero no le sorprendía. —Cuando todas las naciones se unieron para enfrentar el colapso de la tierra, cada nación se encargó de un área diferente —continuó con su explicación —, el orden mundial actual respetó algunos métodos de organización, eso lo irán aprendiendo y descubriendo más ađelante, pero por ahora, el caso es que el manejo de las personas estuvo a cargo de una antigüa población conocida como Indonesia, que decidieron nombrarlos, desde la semana uno del mes a la cuarto como — alzó sus dedos a medida que mencionaba un nombre — Cai, Seuneu, Darat y Hawa. No quería seguir escuchando y al mismo tiempo quería. Era obvio que no podrían nombrar diferente a cada quien cuando ni siquiera se les daba la oportunidad de vivir y crecer junto a sus madres. Ellos eran solo un puñado de personas, una cantidad sin identidad. Sintió una lagrima caer por su mejilla y la secó inmediatamente. —Es por eso que ahora tienen la oportunidad de pensar en su nombre — abrió las manos hacia ellos —. Pueden dar un nuevo nombre o mantener el que tienen, es su elección, y nos la harán saber en una semana cuando decidan a qué área unirse. La mujer caminó hacia el frente acercándose más a los guías. —Esa es la instrucción por ahora, muchos de ustedes necesitan tiempo para procesar, pero no se preocupen demasiado, van a ir aprendiendo a su ritmo y no los dejaremos solos — dio una gran sonrisa y habló animadamente —. Suficiente de tanta charla complicada —aplaudió—. Ahora, pueden ir con sus guías al comedor, es hora de que tengan su primera comida en la tierra de los vivientes. Los guías aplaudieron, rieron y sonrieron, todos parecían muy animados y contentos por estar allí. La mirada de Darat encontró la de Jerald, este le sonríó. Ella solo asintió, estaba muy abrumada para sonreír de regreso. —Pueden salir ordenadamente detrás de su guía. Una vez más, gracias por permitirnos ayudarles. Por favor, mantengan su mente abierta.
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