Estar despierta tenía un alto precio que pagar: sentir. Tal como le había indicado el Director Jerald, lo que había experimentado en las perspectivas se sentía muy fuerte, pero la realidad era incalculablemente más intensa. No sólo emociones tontas como lo que le ocasionó ver al Capitán Kang, sino el dolor que estaba experimentado. Si lo comparaba con la perspectiva, cuando tuvo que pasar por el proceso de desintoxicación, podría decir que sentirlo en carne propia era mil veces peor. La ansiedad, la fiebre, el dolor de su cuerpo producido por la debilidad, las taquicardas continuas, todo lo que conllevaba que su cuerpo eliminara las toxinas por su cuenta. Ciertamente se había hecho a la idea en la perspectiva, pero era como si le hubiesen contado que alguien se quemó con agua hirvi

