Capítulo 5

1713 Palabras
Narra Ángel El fin de semana me la pasé de maravilla a lado de Vanessa, digo no me estoy enamorando ni nada por el estilo, es sólo que mucho más candente que cualquiera con la que he estado, ella sabe muy bien que sólo será mi amante, lo cual aceptó sin ningún problema. En cuanto a esa mocosa de Krista, tengo que hablar con mis padres, es totalmente absurdo que me quieran casar con ella. -        Padres, necesito hablar con ustedes- digo de manera amable -        Tú dirás hijo- dice mi padre leyendo el periódico -        Creo que es mala idea casarme con Krista Griffin-  digo y los dos se quedan viendo sorprendidos -        Pero ¿Por qué?- pregunta curiosa mi madre -        Ella es más joven que yo, además parecemos agua y aceite- espero convencerlos -        Hijo, sé que tuviste unos años difíciles y que no te sientas del todo seguro, pero sé que te ira bien en el matrimonio- creo que no funciono, mis padres se levantaron de sus lugares y me abrazaron Esto va a ser más difícil de lo que pensé. Le llame a Vanessa para verla en su departamento y ella feliz de aceptarme. Así que me alisté para verla. Estuve con ella por tres horas, las mejores para mí, sabe cómo tenerme satisfecho. -        Eres maravillosa- le digo abrazándola -        Usted lo es más- dice coquetamente, yo la beso en sus labios. -        Ya tengo que irme, tengo unos pendientes- ella asiente, me visto y salgo de ahí. Haré lo imposible para que no me comprometan con Krista, como dije, ella no es para mí. Me fui a mi departamento a terminar con esos pendientes. Al terminar me fui a dormir y cuando cierro mis ojos, puedo ver los suyos, pero es diferente, lucen muy tristes y con decepción. Al día siguiente, otra vez, mi padre y su socio, nos organizaron otra cita. ¿Cuándo acabara esto? No tengo más opciones que ceder ante absurda situación. Así que me fui a duchar, al salir me puse ropa casual, ya que sería una cena sencilla entre nosotros. Me dieron la dirección del restaurante, no era muy lujoso, pero si agradable, preferí esperarla afuera, después de diez minutos esperando, la veo bajar del carro de su padre, se despiden y este se va. Se veía muy linda con un liso vestido sencillo, color azul rey y con un abrigo gris, ya que empieza a sentirse frio. -        ¿en serio? ¿Tarde?- digo algo irritado -        Tenía cosas de escuela- dice sin importancia siguiéndose derecho, la alcancé y le dije a la recepcionista que teníamos reservación, ella asiente y nos hace pasar. Antes de que le acomode la silla para que se siente lo hace rápido, y dice que soy el mal educado, esta niña me sacara canas. -        Pero es viernes- le digo una vez sentados -        ¿y eso que? Primero son las prioridades- sigue sin mirarme -        Como digas- ¿y ahora que le pasa? No dijimos más y pedimos una langosta para los dos y vino tinto, estábamos en un silencio poco incomodo -        ¿Qué estudias?- digo para romper el hielo -        ¿de aquí a cuando te interesa?- dice mirándome al fin alzando una ceja -        Es sólo para… - no deja que termine -        En primer lugar, no tienes que esforzarte en algo que no ocurrirá, en segundo, hare lo imposible para nuestros padres no nos comprometan es esta estupidez- dice en un tono muy seco -        ¡Vaya! Hasta que coincidimos en algo- le digo sonriendo -        ¿ah sí?- dice curiosa -        Sí, he intentado que mis padres desistan de esa absurda idea- ella sólo me mira sorprendida -        El matrimonio no es para mí- digo restándole importancia -        Para mi si lo es, pero con alguien como tú- me deja de mirar -        ¿alguien como yo?- digo algo incrédulo -        Si, arrogante y grosero mal educado- esta mocosa ya perdió un tornillo -        No me conoces mocosa- le digo algo molesto -        Con lo que he visto y tratado, no necesito más- bueno esto ya me está hartando Terminamos de cenar y cada quien se fue a su casa, yo me fui a mi departamento, no quiero ver a mis padres y ni que me vean así. Saqué una botella de vodka y me empecé a servir, ¿Quién se cree? No tiene por qué decirme todas estupideces, no sabe por lo que he pasado. Ya no sé qué más hacer para convencerlos que es pésima idea. Le llamé a Vanessa para que viniera, ella aceptó sin pensarlo dos veces y casi toda la noche nos la pasamos teniendo sexo hasta cansarnos.         Narra Krista ¿Conocerlo? No le veo el caso, con lo que he visto es más que suficiente, yo aún sigo deseando y esperando que mis padres dejen hacer de mi vida como yo siempre lo he soñado- como si fuera a pasar- lo que menos quiero es volver a sufrir, como me pasó con Carlos, eso es algo de lo que no quiero acordarme nunca más. Me fui a mi cama para ya poder dormir tranquilamente. -        Krista, me encantas- dice con esa voz sexy que tiene, mientras acaricia mi cuerpo -        Tú también me encantas Ángel- veo sus ojos mirarme con mucho deseo, no dice más y comienza a besarme con mucha pasión ¡Demonios! ¿Otra vez? Esto en serio debe terminar, sólo tengo pesadillas con ese arrogante y lo peor, es que comienza a gustarme. No, por favor. Desperté al día siguiente recordando ese sueño con él, y comienzo a frustrarme, ¿Cómo me puede gustar una persona así? Somos muy diferentes, yo si deseo casarme y Ángel, no. Tiene una hermosa sonrisa y unos ojos hermosos, pero sin vida, ¿Qué es lo que tiene dentro de él? Creo que no es mala idea comenzar a conocerlo mejor después de todo. *** -        ¿Qué tienes? – me pregunta Karin mirándome con cara de interrogante -        ¿Eh?- respondí sin entender nada -        Has estado muy pensativa todo el día- esta vez habla Regina -        Lo siento, es sólo que…- la verdad no sé si contarles o no- -        Habla de una vez- Karina se cruza de brazos -        Ok, ok. Creo que… me empezó a gusta mi futuro prometido- digo mirando a otra parte -        ¡¿En serio?!- las dos gritan sin poder creerlo -        Si- dije casi en un susurro -        ¿y luego?- me interroga Regina -        No lo sé. Lo mejor es olvidarme de una vez de él- digo mirándolas a las dos -        ¿estás loca?- me regañan las dos -        Él tiene otra opinión, ya me la dijo, no es de matrimonios y yo no lo puedo obligar- digo triste -        Obligar, no. Pero si conquistar- Regina me giña un ojo -        ¿Cómo?- digo curiosa -        Ok, ¿de casualidad no has notado que se ponga nervioso cada vez que se ven?- sigue hablando Regina y Karina y yo la miramos con atención -        ¿la verdad? no -        Mmm. Ok. ¿Y si compras ropa un poco más provocativa y la usas cuando se acerque otro día para verse?- esto comienza a interesarme -        No sería mala idea- me quedo pensativa un momento -        Bien, ¿y sabes para cuando hay otra comida en familia o ustedes dos? – pregunta Karina -        No lo sé, mi padre ha estado muy ocupado, después le pregunto a él o a mamá   -        Bien, mientras vayamos de compras, pasaras de verte como una adolecente a una mujer, sacando a relucir sus atributos.- y así fue, salimos de la casa de Regina con destino a las tiendas departamentales. Hablé con mi madre que si de casualidad ya no habría más comidas con los Anderson, ella me respondió que no por el momento. -        ¿Por qué el interés?- pregunta curiosa -        No, por nada, es sólo que… la verdad ya no quiero ver a ese arrogante, es todo- digo alzando los hombros sin importancia -        ¿tan mal te cae Ángel?- sólo escuchar su nombre se me eriza la piel -        No tienes idea madre- me levanté del sofá y me fui a mi habitación. – Rayos- maldije entre dientes. ¿y ahora como lo puedo ver? Ja, quien lo diría, yo que tanto lo he odiado por sus actitudes desde aquel día que chocamos en aquel restaurante donde nos conocimos, deseaba no volverlo a ver, hasta esa misma tarde en casa de sus padres, yo no lo podía creer, parecía una maldición, pero una muy hermosa. Mi Ángel, ahora como deseo con todas mis ganas volver a verte, pero dudo que lo quieras también. -        Krista, ayúdame- dice muy afligido y con un dolor inmenso en su mirada -        Ángel ¿Cómo te ayudo?- le digo pero no logro verlo, todo está oscuro y confuso -        Ayúdame, te necesito- la voz se le quiebra y siento un dolor en el pecho -        Ángel, ¿Dónde estás? No te veo Ya es de día y yo desperté muy agitada y preocupada, esta si fue una pesadilla, sólo espero que él esté bien. Necesito verlo. Aunque no sé si sea buena idea, después de lo grosera que fui con él, lo vi muy molesto aquella noche. Narra Ángel Los días pasan lentos y yo estoy que ni me calienta el sol, no puedo sacar sus hermosos ojos de mi mente y eso me desespera, digo, a la que he estado deseando desde el comienzo ha sido a Vanessa, ella cumple con mis expectativas en una amante, yo no deseo casarme, eso no es para mí, hice mucho daño a personas que no lo merecían, incluso terminé en un hospital de salud mental, sé que mis padres se esforzaron mucho en ayudarme en mi recuperación, pero aun arrastro conmigo todos esos fantasmas que me persiguen noche y día. Krista es hermosa, pero no merece pasar su vida a lado de alguien como yo, es mejor que piense que me aborrece. Lo que menos deseo es arruinar su vida y su futuro, merece mucho más de lo que yo podría ofrecerle. Es mejor así. 
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