Volví a entrar en la casa sintiéndome realmente triste por ella, era una buena mujer, atada a un hombre horrible, con la carga de su hijo, suspiré cerrando la puerta, al girarme Dante me miraba de forma penetrante, como si quisiera leer todo lo que pasaba por mi cabeza. – ¿De qué hablabas con ella?–preguntó cruzando los brazos – Solo me despedía…–dije suspirando pasando a su lado hacia las escaleras – Has estado mucho tiempo fuera, como para que fuera una simple despedida–me agarró de la mano impidiendo que siguiera mi camino – Dante, suéltame–exigí mirándolo enfadada ante su actitud – Antes, dime de qué hablabas con esa maldita mujer– – No voy a decírtelo–me acerqué a él mirándolo desafiante– Así que suéltame–finalmente lo hizo soltando un suspiro – ¡¿Por qué estamos discutien

