Capitulo 3 - Tensión s****l

999 Palabras
Capítulo 3 Tensión s****l Mia Los rayos del sol se cuelan por mi ventana despertándome al instante, me estiro en la cama con ganas de quedarme ahí el resto del día para no tener que verle la cara a Angel. Pero caigo en cuenta que nadie me traerá el desayuno a la cama, mi mamá y Eddy seguro ya se fueron a trabajar hace rato y me he despertado con hambre. Me paro de la cama y voy al baño a lavarme los dientes, cuando termino voy a la cocina a preparar mi desayuno y cuando me doy cuenta de que Angel, no está canto victoria. Mi mañana no pudo empezar de mejor manera. Saco huevos y tocino de la nevera y los pongo en el sartén para cocinarlos, de la despensa saco pan para ponerles mantequilla y vuelvo al congelador por naranjas para hacer jugo. Cuando termino parece que el desayuno es para más de una persona, pero no, es todo para mí. Puedo ser delgada y aun así me gusta comer mucho. Me siento en la mesa para comerme mi desayuno. Devoro todo y cuando termino me pongo a lavar los trastes, mientras lo hago pongo música y muevo mi cuerpo al mismo tiempo en que paso la esponja por el plato. Estoy tan distraída que no me doy cuenta cuando dos manos se posan a cada lado de mi cintura y un pecho mojado se pega a mi espalda. Me tenso de inmediato. —Buenos días, hermanita —me dice Angel dándome un beso en el cuello y antes de que pueda reaccionar se despega y se va a las escaleras. Lleva ropa de hacer ejercicios y está súper sudado. Mi conciencia solo repite ¿Qué diablos fue eso? Sigo con lo mío restándole importancia a lo que acaba de pasar, cuando acabo acomodo todo y voy al sofá, enciendo la tele y pongo la película animada: La Dama y ÉL Vagabundo. Cuando la película está por la mitad, aparece Angel, bajando las escaleras, solo trae una pantaloneta sin camisa. Tentativo el muy idiota. Se sienta a mi lado en el sofá y lo miro mal —¿Es que no hay más lugar donde te puedas sentar? —Si, pero quiero sentarme aquí. Trato de ignorarlo concentrándome en la película, pero el muy maldito se pega a mí invadiendo mi espacio. —Espacio personal —le digo y no hace caso. —Se me había olvidado decirte que, tu mamá y Eddy tuvieron que hacer un viaje urgente de trabajo con el caso en el que están actualmente y no vuelven hasta mañana en la tarde —dice descomponiendo lo poco de felicidad que me quedaba. Ahora tendré que soportar yo sola a este idiota todo el día de hoy y parte del día de mañana. Trato de despegarme y no me lo permite, me sujeta del brazo y no sé qué me pasa, pero mi cuerpo quiere estar cerca del y mi mente no se lo permite. Lo miro y recuerdo cuando estábamos juntos, no hablábamos casi, pero estando en la cama no necesitábamos palabras. —Yo también recuerdo lo bien que encajábamos, Mía —me dice como si estuviera leyendo mi mente aumentando la tensión. Volteo mi cara a la tele y ya están pasando los créditos de la película. —Mi turno —dice él tomando el control de la TV. —No —trato de quitárselo —Aquí no hay turno de nadie, el que la toma primero se queda con ella hasta que le dé la gana de soltarla —le digo. —Eso lo veremos —forcejeo con él tratando de quitarle el control, pero es inútil y de un momento a otro estoy en el suelo con él encima de mí. Lo miro y me mira. Ambos tenemos el control sujeto y cuando noto que acerca su boca a la mía lo suelto cerrando los ojos en espera del beso que nunca llega, en cambio, me dice —La tele es mía. Abro los ojos sintiéndome como una estúpida y lo empujo para que se quite, me siento en el sofá enojada por lo que acaba de pasar. No puedo creer que fui tan estúpida por creer que me iba a besar y más estúpida todavía por querer que me besara. Respiro hondo y subo a mi habitación a buscar mi celular para llamar a Karina, a ver si nos podemos juntar, necesito salir de esta casa ya. Marco el número y me responde al tercer pitido. —Holis —responde. —Ey, ¿Qué haces? —le pregunto. —Nada interesante, en casa de los abuelos vuelvo mañana —solo basta con decir eso y ya se me trucan los planes. Los abuelos de Karina viven casi a las afueras de la ciudad y ella es la única amiga a la que le puedo contar toda esta situación. —Rayos. —¿Pasa algo? —Quería salir y hablar un poco —le digo. —Si quieres puedes hablarme por acá. —No, mejor espero a que vuelvas. —¿Segura? —Sí, diviértete. —Bye… Ya que no tengo nada que hacer, me meto a baño y me doy una ducha fría para liberar un poco mi cuerpo. Termino y salgo con la toalla puesta, no vaya a hacer que aparezca Angel de nuevo. Me pongo ropa cómoda, tomo un libro, me tiro en la cama y me dispongo a leer. No quiero darle importancia a la persona que está abriendo mi puerta, así que lo ignoro. —No tenías por qué haberme dejado solo —me dice y sigo leyendo. Se acerca y me quita el libro —Es de mala educación, ignorar a alguien cuando te están hablando. Reúno toda la paciencia que puedo —¿Qué quieres? —aún sigue sin camisa y no puedo obviar, no mirar sus músculos. —A ti —dice y ya lo tengo encima de mí besándome.
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