Capitulo 4 - Mía, Eres Mia

827 Palabras
Capítulo 4 Eres mía, Mia Mia No puedo creer que esté sintiendo tantas sensaciones con los besos de Angel. Él está encima de mí besándome con pasión y aunque sé que está mal lo que estamos haciendo, no soy capaz de detenerlo. El volver a verlo reanimo las emociones del pasado que, pese a que éramos una pareja extraña y cero comunicativa en la cama, nos complementábamos a la perfección. Mueve su boca con la mía y lo empujo a un lado quedando encima de él, por un momento lo miro y vuelvo a besarlo. Sus manos inquietas se meten bajo mi blusa acariciando mi abdomen para luego tomarla y quitármela, me aprieta contra él y se mueve ahora dejándome debajo. Me baja el pantalón de algodón que tengo puesto dejándome en bragas y sujetador, él solo tiene su pantaloneta y le ayudo a bajársela sin despegar nuestras bocas dejándolo solo en bóxer y siento lo duro que esta. Seguimos con la tanda de besos mientras me acaricia los muslos y yo su espalda. Sus manos van hacia mi entrepierna y aparta el elástico de mis bragas tocándome, cuando se da cuenta de lo mojada que estoy sonríe entre besos. Baja las tiras de mi sujetador y me lo quita, empieza a lamer mis senos y se siente tan bien que no puedo evitar gemir con la sensación. Me lleva al borde y ya no aguanto más. Le bajo el bóxer, me quita las bragas y lo miro extraña cuando niega y caigo en cuanta. ¡El maldito condón! Giro hacia mi mesita de noche dándole a entender que tengo algunos ahí. Levanta una ceja. —¿Qué? Hay que estar preparado para todo —le digo —Apuesto que si no tuviera unos ahí me hubieras dejado para ir a buscarlos en tu habitación. —Buen punto. Rompe la envoltura con los dientes y se pone lo que hay en el interior, me da una sonrisa traviesa y abro más mis piernas y me penetra de una sola estocada. Y no sé cuánto tiempo paso después o cuantos orgasmos tuve lo único que sabía es que muchas cosas iban a cambiar luego de este día. *** Mi cabeza posa en el pecho de Angel, después de todo nos quedamos tumbados en la cama en silencio. —Voy al baño —le digo. Cuando entro me miro en el espejo y mi cuerpo está lleno de moretones y círculos rojos, paso mis manos por ellos recordando el momento en que los hacía. Chupaba las partes de mi cuerpo sin ningún tipo de sutileza, me apretaba contra él susurrando cosas que solo hacían que me prendiera más. —Mia, eres mía— me dice —Siempre has sido mía. A través del espejo veo que abre la puerta y entra, me abraza por atrás dándome besos en el cuello, luego me voltea para besarme los sabios y mientras nos besamos lo encamino a la ducha para darnos un baño y en medio de toqueteos indecorosos nos bañamos. Cuando terminamos se va a su habitación a vestirse mientras que yo me visto. Termino y bajo a la sala, unos minutos después Angel baja. —Tengo hambre —le digo. —También yo. —¿Hacemos pedido? No tengo ganas de preparar nada. —Está bien. —Me prestas tu cel, el mío lo dejé arriba. Me pasa el cel, y llamo pido dos hamburguesas grandes con muchas papas y refrescos y una pizza. Quedan el llegar en 15 minutos y eso espero porque tengo mucha hambre. Antes de devolverle el celular diviso que le llega un mensaje de una tal “Isabel” que dice: Hola guapo. Y de una se me encienden los celos, sé que no somos pareja, pero no lo puedo evitar. Cuando estoy a punto de preguntar suena el cel de casa y me apresuro a contestar. —¿Bueno? —Hija, ¿por qué rayos no me contestas el celular? —Lo siento ma´ es que he estado todo el día mirando la tele y lo deje en mi habitación. —Bueno, está bien, ya me estaba preocupando. —Descuida ma´ todo está bien. —Si, y Asher ¿está contigo en casa? —Si, aquí está. —Está bien, te dejo. Buenas tardes, hija. —Buenas tardes ma´ Unos diez minutos después de hablar con mi mamá, llego el pedido. —¿Y se supone que pediste todo eso para los dos? —pregunta al ver la pizza, las hamburguesas y los refrescos. —Sí. Empiezo a comer y devoro toda mi parte y casi la mitad de la parte de Angel y él se queda sorprendido. —¿Cómo en ese cuerpo tan pequeño puede caber tanta comida? —me pregunta con cara de horror. —No lo sé —me rio. Cuando terminamos de todo pusimos una película y nos acurrucamos en el sofá para verla juntos. 1/3
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