Capítulo 5
Isabel
Mia
Mientras mirábamos la película, el teléfono de Angel timbraba llegándole mensajes y me daba curiosidad saber si es Isabel la que está enviando tantos mensajes.
Trato de concentrarme en lo que estamos viendo, pero no, la curiosidad me quiere matar y más cuando él toma el cel al ver la insistencia.
Responde algunos mensajes y en unos de ellos se ríe. Lo miro —Puedes concentrarte en la película, por favor —le digo y me sorprende la molesta de mi voz y noto que a él también cuando alza una ceja.
Hace caso y unos minutos después vuelve a lo mismo e involuntariamente la pregunta sale de mi boca —¿Quién es Isabel?
—¿Cómo sabes que Isabel es quien me envía los mensajes?
—Soy adivina, ahora responde.
—Una amiga de la facultad —dice restándole importancia y ruedo los ojos.
Me levanto de su lado y me sujeta la mano —¿A dónde vas?
—A tomar agua —me suelta y respiró hondo.
Abro la nevera y saco la jarra para servirme el agua, lo hago y me la tomo. Devuelvo la jarra a dónde estaba y cuando vuelvo al sofá me siento, pero sin recostarme como estaba antes.
—¿Qué pasa?
—Nada.
Esta era una de las razones por las cuales no teníamos comunicación, nos preguntábamos las cosas y solo sabíamos contestar "Nada" pasando de todo y eso era suficiente para cortar la conversación.
—Tú nada me suena a mucho —me dice y me quedo callada. —¿Estás celosa? —cambia su expresión sería a una divertida.
—No.
—Si, si lo estás.
Me hala hacia él y me aprieta contra su pecho.
—Eres un idiota.
—Un idiota que te encanta —me dice con aires de superioridad.
—Ya quisieras.
—Ya quisiera no, es así.
Terminamos de ver la película y me entra la duda de que le diremos a nuestros padres, porque no me veo en el papel de estar fingiendo que somos hermanitos.
—¿Qué pasará con son nosotros cuando lleguen nuestros padres? —le pregunto y se queda pensativo.
—No lo sé, pero está claro que no vamos a estar ocultando lo que pasa entre nosotros —dice y no puedo creer lo que estás hablando, ¿en serio él dijo eso? —La cagamos una vez, no podemos hacerlo de nuevo.
La verdad es que me daba mucha ilusión estar con él en una relación seria, sé que ambos somos un desastre, pero también creo que podemos mejorar juntos y ver los errores del pasado como enseñanza de lo que no debemos hacer ahora.
—Sé que esto parece algo confuso, pero que te quede claro que después de esto estamos juntos otra vez —me dice y sonríe.
Le devuelvo la sonrisa y me besa la frente.
—¿Te apetece salir a dar una vuelta?
—Si, ¿a dónde podríamos ir?
—Hay un parque que bueno, no está tan cerca más o menos una media hora, pero muy lindo y se pueden ver los mejores atardeceres del mundo. —le digo. El otro día fui con Karina y quedamos súper enamoradas de ese lugar.
—Pues vamos, entonces —dice y le doy un beso en la boca. Subimos y yo voy a mi habitación por mi celular y una chaqueta para el frío y él a su cuarto por las llaves del auto. Bajamos tomados de las manos y nos subimos al auto.
Le doy la dirección del parque y pone marcha. En el camino pongo música o más bien un álbum de Demi Lovato. Cuarenta minutos más tarde llegamos al parque. No había mucha gente solo una que otra pareja, gente paseando sus mascotas.
—Tienes razón, es muy bueno.
—Siempre tengo la razón.
Caminamos un poco y de vez en cuando tomábamos pausa para besarnos. No sé por qué, pero yo ya estoy más que colada. Solo hizo falta un día para volver caer en las garras del amor y no como antes, mejor.
Cuando veo un señor vendiendo algodones de azúcar lo arrastro para que compremos. Y el sol se estaba poniendo, y nos fuimos a la orilla del lago para ver el atardecer, abrazados. Todos se ve muy hermoso, los colores conjugados con los rayos del sol es la cosa más hermosa que he visto en mi vida.
Nos besamos de vuelta y un rato después decidimos irnos.
Cuando llegamos a casa entramos en medio de besos y toqueteos indecorosos, me alzo y envolví mis piernas en su cintura y subimos a su habitación. Solo había entrado una vez, cuando llegue a esta casa y fue para ver cuál habitación iba a escoger.
Nos quitamos la ropa y nos tendimos en la cama uno encima del otro, besos, toque, sexo. Así fue toda la noche. Orgasmos por aquí, corridas por allá.
A la mañana siguiente me desperté temprano, estábamos abrazados y como no quería despertarlo, me salí de la cama despacio, fui a mi habitación, me di una ducha rápida y bajé a preparar el desayuno.
Para cuándo se despertó ya estaba todo listo y como siempre el desayuno parecía que más de dos personas.
—Aún sigo sin creer que puedas comer tanto —dice haciéndome reír con sus comentarios.
Desayunamos y lavamos los trastes juntos. Nuestros padres llegaban en la tarde y yo estaba nerviosa por como vayan a tomar lo nuestro.
—Tranquila, deberán entender. Lo nuestro no es de ahora —me dice para tranquilizarme. —Lo sé, pero no puedo evitar estar nerviosa.
Subo a mi habitación para pensar un poco, analizo la situación y las palabras que diré. Angel no subió y supongo que entiende que necesito un momento a solas.
Ya son las 3:00 y cuando el ruido del auto de Eddy, salgo que la habitación y mientras voy bajando las escaleras, mi madre y su prometido entran a casa.
—¡Hola familia!
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