Cuando desperté mi pez acariciaba mi cabello. ―Tranquila, preciosa. ―Sentí su pulgar en mi mejilla. Estaba llorando sin darme cuenta. ―Me siento muy tonta ―confesé secándome las lágrimas. ―No digas eso, nada de esto es fácil, preciosa, sobre todo porque tú estás en medio. ―¿Por qué las historias dicen que Anfitrite te abandonó si escapó de Forcis? ―Es una leyenda más de las tantas que se han inventado, soy uno de los dioses más aburridos; de los tres hermanos, fui quien menos aprovechó sus poderes, quien menos los aprovecha ―aclaró―, debían inventar tórridas historias a mi alrededor, aunque para ser sincero, tampoco mis hermanos son como los pintan en las historias. ―Y esas mujeres a las que tú… ―Mentiras, jamás he abusado de ninguna mujer. ―Me alegra oír eso. ―Me alegra que

