Jonathan
Yo seguía preguntando - ¿Por qué estás tan cariñoso? - y sin poder abrir otra vez la boca, me besó. Lo retiré con mis brazos y el volvió a acercarse rápidamente y besarme otra vez.
-Detente por favor- dije asustada.
- ¿Qué sucede? – Preguntó
-Mi madre acaba de morir- dije indignada.
Era demasiado para mí, en un día pierdo a mi madre y al siguiente me cuestiono sobre mi amistad con la persona más importante que tengo en mi vida.
-Estoy pasando por algo muy difícil, no creo que sea el momento de preguntarnos si somos más que amigos- le explique con total honestidad.
-Necesito procesar mi duelo, acabo de perder a mi madre- agregué.
-Yo sólo quise estar para ti- Con voz triste me dijo.
-Necesito tiempo para procesar todo esto- le decía.
-Entonces ¿No sientes lo mismo que yo? -preguntó aterrado.
-Por favor, quiero conservar nuestra amistad- le pedí.
Él sintió dolor, creyó que lo rechazaba y por más que le decía que no se trataba de rechazo, que no estaba en mi mejor momento, el simplemente sintió desprecio. Le rogué que me entendiera, pero se fue.
Un día lleno de dolor y mi refugio me abandonaba. No pude contener el llanto doblemente. Creo que todo el vecindario debía escucharme.
En breves minutos Jonathan regresó, me pidió disculpas, dijo que entendía todo y que se había confundido un poco, dijo que la amistad es más importante y que podíamos olvidar esa tontería.
Por el momento mi perdida maternal superaba la locura con Jonathan y deje de lado todo para centrarme en eso, así que le pedí que no me dejara sola en ese momento tan difícil, además es mi mejor amigo, cómo no perdonarlo si no tengo a nadie más con quien hablar.
Creí que podría olvidar todo y que ser amigos sería posible pero tan pronto estábamos solos, recordaba aquel beso y sentía curiosidad.
Me preguntaba si era la pena por la pérdida de mi mamá o si estaba ahora viendo a Jonathan con otros ojos, pero creí que era la pena, por lo que seguí jugando a la amistad con él.
Papá por otro lado, había perdido al amor de su vida, a la persona más valiosa para él. Sin lugar a dudas el amor le había jugado una mala pasada y yo que sé poco del amor, sólo sé que ambos se querían. No podían durar días peleados, nunca durmieron en camas separadas y nunca vi a mamá negarse a servirle todo como siempre a mi papá. Espero algún día hacerlo como ellos.
Siempre he soñado con llenar la casa de niños, era un deseo de mamá, pero ella no pudo quedar embarazada después de mí, era muy riesgoso para su salud. Y pensar que intentó cuidarse para regalarnos más días de guisados y jugos naturales, pero un cobarde le quitó la vida y se fue del lugar.
He quedado en un limbo porque por un lado mamá no está para aconsejarme sobre Jonathan y entonces la tensión entre Jonathan y yo hace que fuera como si el no estuviera para consolarme por mi mamá. Parece que estoy sola pero la verdad es que no, mi papá está aquí, en un rincón acurrucado en la manta que compartía con mamá, llorando desconsoladamente por su amada, que nunca le volverá a ver.
Decidimos no ir a la morgue, papá era conductor de camiones y el seguro de vida que le otorgaron por su familia, ofrecía traslados de c*******s. No me consultaron, pero me pareció buena idea que llevaran a mamá a casa en las condiciones que mejor pudieran dejarla.
Han pasado 3 semanas y aún no lo puedo creer. Me despierto buscando a mamá, voy a la cocina y a cada rincón de la casa buscándola. Imagino debe ser más fuerte para mi padre vivir cada día buscándola en todos lados.
- ¿Dónde estará Jonathan? - Me preguntaba una y otra vez. Mientras estaba sumergida en mis pensamientos, además del dolor por la pérdida de mi madre estaba abrumada buscando entender a Jonathan. Tenía días sin hablarme y nunca durábamos tantas horas sin saber uno del otro.
Primero me besa porque me ama y luego me abandona cuando más le necesito.
- ¿Será que ya se cansó de mí? -Me pregunté. Murmuraba en mis adentros diciendo
- ¡Que tanto mal habré hecho para merecer perder tanto en pocos días! –
No había terminado con mis palabras cuando de repente alguien golpea la puerta.
- ¡Debe ser Jonathan! -Pensé. No podía disimular mi alegría, así que corrí a la puerta y en efecto, allí estaba.
-Un momento- Pensé.
- ¿Por qué de repente siento esta alegría desbordante cuando lo veo? –
decía en mis adentros, sonrojada.
- ¿Cómo has estado cariño? -Dijo Jonathan con la dulzura que lo caracteriza.
- Pensando en ti- Dije. No sé, pero me salió natural.
- ¿Qué pensabas? Sonrojado me contestó.
Como no quería entrar en detalles comencé a dar vueltas -Pensaba en nuestra amistad- No tenía más que decir, pues recién empiezo a notar que tengo sentimientos encontrados hacia él.
-Entiendo, me pasa lo mismo- contestó.
Dejamos atrás el tema y comenzamos a charlar de películas y lugares a donde queremos ir. Como siempre, somos el uno para el otro en gustos y metas en la vida.
- ¿Será que me estoy enamorando? -Me pregunté.
-Estas pensativa- Dijo Jonathan. -Creo que estas incómoda por lo del otro día- agregó.
-Eh… yo sólo estoy procesando todo- Con un poco de temor contesté.
- ¿Y dónde estamos ahora? -Dijo Jonathan.
Mientras yo trataba de articular palabras y dar una respuesta, sentí un movimiento cerca de mí y cuando me di cuenta estaba besando a Jonathan como si no hubiera mañana.
Él se quedó paralizado, no se esperaba que yo reaccionara así.
-Lo siento- comencé a disculparme una y otra vez.
-Debo estar muy nerviosa por los eventos trágicos que he vivido- le expliqué.
-Algo anda mal conmigo, la gente no debe estar por ahí besando a otro sin permiso y sin saber si el otro quiere- Dije en mi frustración.
-Pero yo quiero- Dijo Jonathan.
Aquel momento se salió de control, a pesar de no estar en mis planes, no tuve de otra, me dejé llevar y nos besamos una y otra vez con toda la pasión de dos personas que esperaba ese momento con tanta ilusión.
Sucedió porque queríamos y fue como si toda la vida estuviésemos esperando ese momento.
Un timbrazo en el teléfono de la casa nos interrumpió y que bueno porque ya era hora de papá llegar.
-No puedo ni pensar en que diría papá si me encuentra besando a un chico a solo días del funeral de mamá- le dije a Jonathan.
Sorprendidos nos comenzamos a arreglar para no levantar sospechas.
- ¿Por qué actúo así? - pensé, seriamente cuestioné mi dolor por la muerte de mi madre, pero no sé si ese mismo dolor me tiene apegada a quien más cerca esta de mí, mi querido Jonathan.
De repente pensaba en el con cariño. - ¿Qué me está pasando? - Exclamé, mientras una voz me interrumpía diciendo -Estas triste porque has vivido una de las más grandes pérdidas - y para mi sorpresa, era mi papá que había llegado de hacer algunas diligencias.