-¿Cómo estás? -pregunta viéndome de arriba a abajo -no contesté, fui a sentarme. -Vengo para que lleguemos a un arreglo, no quiero que discutamos, quiero llevar la fiesta en paz y poder ver a mis hijos libremente. No te preocupes, yo me haré cargo de sus gastos, en cuanto a ti pasaré el cincuenta porciento de mis bienes a tu nombre, solo firmemos como gente civilizada, sin pleitos -habla cruzando las piernas y enarqué una ceja viéndolo esbozo una sonrisa. -¿Está seguro de lo que quiere? Y ¿por qué quieres divorciarte? ¿Se puede saber? -le pregunto sin un rastro de lágrimas, no voy a darle el gusto de verme llorar, mucho menos le voy a rogar. -Solo quiero darte tu libertad -me contesta con un tono arrogante y asiento. -Okay, perfecto señor Moretti, gracias por ser tan bondadoso, para q

