El sitio era bonito, movido y concurrido. Sonaba buena música, aunque muy aturdidora para mi estilo. No podía dejar de saborear el perfume de Malor en el auto hasta que bajamos e incluso la esencia seguía adherida a mi olfato. Él tomó mi mano en la suya mientras Liz y Alondra nos seguían hablando con nosotros de temas triviales. La cola era un poco larga pero el tiempo se pasó rápido. -Dicen que este es uno de los mejores locales de la ciudad de Miami- comentó Al viendo el enorme y elegante letrero mientras esperábamos para avanzar. -Oh, lo es- afirmó Liz quien se sonrojó al ver las miradas sobre ella- ¿Qué pasa? Es cierto… Al puso los ojos en blanco cuando la fila avanzó un poco, cada vez faltaba menos. Otoño era impresionante, las hojas caían y el ambiente se pintaba de una intensa b

