— ¿Hola? – respondo sin mirar el número. — ¡Caterina, es tu padre! – quedo paralizada, mi estómago da un vuelco y creo que el corazón se salta un latido —. Lo haces o introduciré una demanda en contra de los Hudson por tener relaciones sexuales con una menor, o sea tú – siento un mareo por el cual casi caigo de la cama. ¡Esto no puede ser! ¡Yo no he tenido relaciones con nadie! — ¿Sabes que Rogelio de la maldita porra? – grito descontrolada —. Puedes irte a la puta mierda porque yo no voy a volver, lo que dices no tiene fundamento porque el único que... – lloro, lloro recordando el dolor y la humillación de esa noche — ¡tú maldito hermano me lastimó y te lo dije muchas veces! – le escupí en la cara. — ¿Ah sí y ahora te revuelcas con los hermanos Hudson pequeña Zorra? –

