Ya han pasado tres días y no se sabe de Nick, llevaba tiempo sin hacer esto, pero la actitud de Catrina no ayuda en nada, ella en cambio tiene el mismo tiempo que él sin salir de su habitación. Llamo de nuevo al teléfono de mi hermano y no responde, se encuentra apagado o fuera de servicio. Escucho un grito que proviene de la sala de estar y se trata de Bianca, nuestra ama de llaves. Bajo corriendo las escaleras y me encuentro con Nick de rodillas en el suelo y a la pobre mujer tratando de sostenerlo, grito al jardinero y viene al instante, mi padre también baja de la habitación para encontrarse con semejante espectáculo. — ¿Pero qué coño? – grita y escucho reír a mi hermanito que al parecer no dejó licor en el bar. — ¿Papi? – levanta la cabeza —. No te alarmes, solo tome a

