Me había quedado con el mal sabor de no haber podido hacer nada, esa noche en aquel hotel en el que seguramente no volvería a estar nunca me lo había dicho, me había mirado a la cara y me había dicho que se casaría con esa mujer.
Una punzada se alojó en mi pecho, ni siquiera lo entiendo, no debería de sentirme de ese modo, pero me sentía así.
No podía pedirle que no se case, apenas si nos conocíamos, quizá si fuera un loco se atrevería a abandonar una vida completa solamente para irse al país de nunca jamás con una completa desconocida.
Sería una locura, pero al final no le dije nada, aunque el arrepentimiento llegó con el paso de los días, los nervios, los celos se alojaron de una manera extraña en mi pecho y al final estos últimos no han sido nada fáciles.
Me siento como si me hubieran dado una patada en el estómago, todo lo que paso me hace mal, me siento fatal, así que este día al despertar tomé la decisión de que lo mejor sería visitar a un doctor, para que así pueda decirme que es lo que tengo.
…
Estuve esperando un aproximado de una hora, había un montón de personas en la entrada del hospital, no sé ni siquiera por qué, seguramente habría alguna persona importante gravemente herida, ya que los periodistas también andaban merodeando la zona.
Así que cuando logré que me atendieran pasé a una pequeña sala, una doctora estaba tecleando en la computadora y tuve que esperar a que finalizara para decirle que era lo que estaba ocasionando molestias, dolores de cabeza, fiebre, vómitos y muchísimo sueño.
Me quedó mirando como si algo extraño le estuviera diciendo, luego hizo una pequeña mueca, me miró directo a la cara y me pidió que me hiciera una prueba de embarazo.
—Me está haciendo la peor de las bromas, señora, yo no puedo estar embarazada, no sé, podríamos descartar primero alguna otra cosa —dije de modo poco educado.
—No se altere, realmente es de rutina, primero descartamos cosas más simples, para luego en caso de que no sea eso, pasar a estudios un tanto más complejos, así que por favor, haga la prueba, no se tiene que preocupar, si está embarazada puede recurrir a hacerse un aborto si no está demasiado avanzado, puedo brindarle la información necesaria luego de realizar la prueba.
Un escalofrío recorrió debajo de mi piel, debería de estar bromeando, debía de ser una gran broma, por supuesto, no podía estar embarazada, no iba a aceptar tal cosa.
Miré la prueba entre mis manos, salí de aquel consultorio, la doctora me indicó en donde estaba el baño, pero los nervios no me permitieron ir, solamente decidí volver a la casa, eso sería lo más sano ahora mismo para mí.
Al llegar mi mejor amiga me recibió con una gran sonrisa, me quedé mirándola con una cara de perplejidad por varios largos minutos, ella se quedó mirándome con extrañeza, como si no entendiera que es lo que me estaba pasando, hasta que levanté las manos y le enseñe la prueba de embarazo.
Entonces se quedó paralizada, ahora ella era la que estaba más pálida que yo y negó con rapidez.
—No puedes estar hablando en serio, esto debe ser una broma de mal gusto, no vas a hacerte esa cosa, porque eso solamente es una estúpida sospecha sin sentido —negó asustada.
Ni siquiera importaba si era sin sentido o no, tenía que hacerla al menos para descartar la posibilidad y que así pueda hacerme los otros exámenes necesarios y saber exactamente que es lo que me está causando aquel malestar horrible.
—Tengo que hacerlo, si no lo hago no me van a hacer ningún examen más.
—Dime que al menos que te has cuidado como deberías, solamente eso me dará la paz que necesito ahora mismo, no puedo creer que hayas sido tan irresponsable de hacerlo sin protección, no serías capaz de arruinar tu vida de ese modo.
Sus palabras solamente aumentaron mi ansiedad, no me estaba ayudando en lo más mínimo, pero la realidad es que volviendo en el tiempo luego de que aquella mujer me diera la prueba, llegué a la conclusión de que perfectamente podrían ser las fechas en las que estuve en el crucero.
No quiero pensar que el exceso de alcohol me podría haber dejado un daño colateral de por vida, pero ahora si esa prueba muestra dos rayas estaré en serios problemas.
No podría llegar a la casa de mi madre, jamás me recibiría, ni regresar a mi antigua casa, Eliseo no sería tan idiota de pensar en que quedé embarazada de él a última instancia, en medio de una crisis, así que solamente quedaba hacerme cargo de las responsabilidades que traería mi error.
No sé, siempre me había cuidado demasiado bien para no quedar embarazada con mi esposo, porque Eliseo no quería que tuviéramos hijos aún, decía que no era el momento, que teníamos mucho trabajo y proyectos por delante antes de llegar a eso. Sin embargo, ahora que lo pensaba ni siquiera me había preocupado de que eso sucediera cuando estaba con ese completo desconocido, durante el crucero solamente me había dedicado a divertirme sin reparar que podría suceder algo como esto, ni siquiera lo pensé cuando me dijo que estaba comprometido, había sido muy irresponsable.
Antes de que mi mejor amiga pudiera arrebatarme de las manos la prueba, antes de que me convenciera de abandonar la loca idea de hacerme esa prueba, me fui casi corriendo al baño y cerré la puerta con seguro.
—Abre la puerta Daphne, esto es serio, es preocupante, no puedes creer en las locuras de esa doctora —me dice golpeando la puerta desde fuera.
Yo miré un instante la prueba, ya estaba decidida, con mis manos temblorosas abrí la caja y siguiendo las instrucciones hice exactamente lo que decía. Mi amiga seguía golpeando, rogando, agonizando en la puerta del baño, hasta que de repente el sonido cesó.
Por un instante pensé que se había dado por vencida, que al fin tendría la paz suficiente para poder meditar al respecto de mis estupideces, mientras el tiempo en que estaría el resultado transcurría. Pero de repente la puerta se abrió, mi amiga apareció con las mejillas infladas como si fuera una niña pequeña y cuando el celular sonó indicando que el tiempo había transcurrido, tomó la prueba del lavabo.
Podía sentir como si mi corazón estuviera alojado en mi garganta, me palpitaba con tanta fuerza, por mi mente pasó el recuerdo del rostro de aquel hombre, pasó por mi mente las noches que compartimos juntos y vi como mi amiga reía con nerviosismo.
—Esto tiene que estar mal —negó con las lágrimas asomándose.
Se lo arrebaté de las manos, quería verlo por mí misma, sentí mi mundo caerse a pedazos cuando vi las dos rayas que afirmaban lo obvio, estoy embarazada.