El peso de Kamal cubría el suyo y aunque se le dificulta un poco respirar, estaba gustosa en esa posición. De pronto, se sobresaltó cuando las manos que habían bajado a sus caderas le dieron la vuelta sobre su mismo cuerpo, quedando así con él debajo de su cuerpo y ella cabalgándolo. Estaba maravillada con la posición, no creía que fuese capaz de permitirle estar por encima de él. Sus manos estaban en su pecho y viéndolo con excitación, él pudo sentirse completamente extraño. Esos ojos que lo miraban desde lo alto, esos pechos que brillaban desnudos debido a la luz de la habitación, esa boca entreabierta e hinchada debido a sus propios besos. Acomodó su m*****o en su mojada entrada liberándose de la prisión de algodón en la que estaba, levantando sus caderas con ayuda de Xandría, cuando

