Capitulo 11

943 Palabras
Tras pasar varias horas ensayando el baile para la ceremonia, Franchesca y Priyanka miraban atrás vez de los azulejos que separaban las habitaciones del salón principal. Las cortesanas de mayor rango bailaban al compás de la música india. —Bailan tan bien, quisiera ser como una de ellas —suspira la mujer. —¿Que pasa ahí? ¿Por qué están bailando? —Esta noche visitan a las madamas, disfrutan de su baile. —Pero no los había visto antes. —Siempre vienen, solo que antes no te diste cuenta. —¿Ves quiénes son? —Está un rico burgués, el general Brook y otros oficiales. —Entiendo. —Las cortesanas pueden tener una vida lujosa, sin embargo, llena de soledad y sufrimientos. —¿Por qué lo dices? —Esas mujeres que ves es el salón llegaron aquí huyendo de sus tierras. Fueron tratadas con desprecio y hasta deshonra. Cada una tiene un triste pasado anclado al corazón. —Y ¿tu? ¿Qué te pasó? —No me acuerdo, cuando desperté estaba aquí. —No entiendo, ¿como que no recuerdas? —Yo tampoco lo entiendo. *** —Tus hombros están rígidos, mantén la espalda firme. Corrige. Franchesca moldea su postura alcanzando el nivel que esperaba su maestra. —La mayoría de nuestros bailes son practicados. Aunque, hay excepciones. Como no eres nativa tendrás un cantor—finaliza su jornada. Al finalizar sus clases Franchesca sale de la mansión y se sienta en la escalinatas de la misma. Miró las calles vacías y a su mente llegaron las imágenes de la muerte de Dayana. —No recogí su cuerpo—dice mientras las lágrimas acuden a sus ojos. Pronto las semanas de práctica pasaron lo que significaba que se vendría la elección de las mejores para la ceremonia de coronación del principe heredero. *** —General, ¿para qué me llamaba?—habla el comandante. —Comandante, el principe se ha resuelto a proteger a esa mujer. Ni siquiera me permitió matarla, si se entera que casi lo hago me matará. No podemos permitir que el sea coronado, muestra debilidad con esa mujer, no sería un buen gobernante. —Pero es el príncipe heredero, debemos apoyarlo. —Comandante, todo el poder está en su mayoría en manos de los militares; El comandante de la tropa real, el general del campamento lobo y yo. —General, está pensando en... —Si queremos que el oriente Taín esté fuerte contra el enemigo debemos poseerlo nosotros, los militares ¿Cómo convencerá a los demás? —Déjamelo a mí—el hombre sonríe mientras golpea amistosamente su hombro y se retira. *** Las semanas de prácticas terminaron. Las muchachas estaba organizadas una tras otra esperando escuchar la respuesta final de las madamas. Las mujeres iban nombrando los nombres de quieres serían las ayudantes de la bailarina principal, Franchesca se emocionó cuando estas terminaron de seleccionar y muchas alzaron el pecho, pues ahora sería seleccionada la bailarina principal. Franchesca escuchó su nombre y todavía no podía creerlo, era la bailarina principal, estaba cumpliendo su objetivo. —Felicidades, Franchesca—la Madama se acerca a ella y le entrega una cajita, Franchesca la abre y se queda fascinada con el contenido. —Es precioso—saca del interior unas anchas tobilleras de oro. —Es un regalo del principe, deberás llevarlo puesto en la coronación. Recuerda si lo sorprendes podrás ser una de sus mujeres.—se burla Karena Franchesca lanza una mirada asesina a la mujer obligándola a quedarse callada. Sale del salón de danza aún con el regalo del principe en mano. —Atraparé tanto tú corazón que morirás. Una suave brisa alborota sus cabellos azabache golpeando ferozmente su cremoso rostro. La oscuridad de sus ojos se pierde en el horizonte mientras la fría brisa de otoño acaricia su piel, su cuerpo siente un escalofrío pasar. Hasta la brisa otoñal sabía de sus planes. Las hojas de los árboles empiezan a caer, haciendo olas alrededor de la princesa mientras ella camina abriéndose paso entre sus adversarios. *** Las cortesanas entran al palacio real y se ubican en sus puestos a la espera de su bailarina principal. La imponente estructura anunciaba por todos lados la grandiosidad del reino Taín. Las doradas puertas se abrieron dejando entrar la luz del sol, una figura femenina se alza entre esa luz. El ahora rey Taín estaba impresionado con aquella cortesana de la que apenas se veía su hermosa silueta. La mujer finalmente está frente al rey, su vestido dorado flotaba con cada paso que da. Se inclina levemente y empieza su danza. La vibra de misterio que desprendía la mujer en cada uno de sus movimientos cautivaron al hombre. La vista era exquisita, la belleza ante sus ojos simplemente lo conquistó, la larga melena tan negra como la noche lo encantó con cada oleada perfumada, aquella mujer le recordaba en su grácil figura a la princesa consorte, Franchesca. El hombre quería conocer el rostro de aquella sirena encantada que estaba escondido tras un velo dorado. Cuando el baile terminó Franchesca se arrodilló junto con las demás bailarinas. Franchesca respiraba agitada tras el velo, podía escuchar los erráticos latidos de su corazón. Levantó levemente la cabeza para mirar al principe Sebastián que se hallaba sentado en su trono, ataviado con oscuras ropas bordadas en oro. El hombre se levanta del trono, su mirada fría cae sobre ella y baja la cabeza evitando ser reconocida. Sebastián hace una señal al mayordomo y este se acerca con rapidez a la mujer, la levanta del suelo y la lleva hasta uno de los asientos cercanos al rey. Franchesca sonríe victoriosa, por fin había conseguido acercarse al rey, esa oportunidad la utilizaría para vengar a Dayana y la injusticia cometida con ella, todos los involucrados pagarían todo el daño.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR