BASTIAN La música comenzó con un ritmo lento, sensual, un latido grave que parecía marcar el pulso de todos los presentes. Sabía lo que hacía... Lo que causaba. Elena dejó que la melodía la envolviera antes de moverse, como si sintiera cada nota en su piel. Su cuerpo se deslizó con una elegancia felina, lento al principio, dejándonos a todos esperando más. Sus manos recorrieron su propio cuerpo con la provocación de quien sabe que está siendo observada, pero sin apresurarse, sin regalar nada demasiado rápido. Sus caderas ondularon con un dominio absoluto del ritmo, sus piernas largas y torneadas se movieron con la precisión de alguien que ha hecho esto muchas veces antes, que ha aprendido a controlar el deseo ajeno. Se giró, dándonos la espalda, y sus cabellos azabache cayeron como u

