P.O.V Erina
La luz entró a mi habitación. No tenía que abrir los ojos para adivinar que era el estúpido adicto a la limpieza. Era lunes y son las 6:00 am ¿Cómo lo sé? Se le hizo rutina a Leviosa venir levantarme con la excusa barata de que Una princesa debe iniciar sus labores muy temprano.
—Levántate mocosa. Hoy tienes mucho que hacer.
—No me voy a levantar y menos un lunes... A esta hora —dije mientras me tapaba con las sábanas.
—¡Escusas! — sentí como las sábanas de color blanco se deslizaba rápidamente por mi cuerpo dejando que el frío de la mañana erizara mi piel.
Me hice una bolita, tratando de mantener el calor que aún trataba de conservar. El cabello lo tenía sobre todo mi rostro y la brisa que daba inicio a la mañana de otoño entra por la ventana que fue abierta de par en par.
—Hoy practicaremos tu postura y te voy a enseñar a bailar.
Abrí los ojos de par en par cuando escuché la última frase. Me despegué de la cama alarmada y miré a Levi sin creer lo que me estaba diciendo.
—¿Estas jodiendome verdad Leviosa?
—Por supuesto que no —cruza sus brazos por sobre su pecho — Aprenderás a bailar, ya que dentro de poco se hará el baile donde anunciaran nuestro compromiso y yo no tengo planeado hacer el ridículo.
—¿Y si no quiero? —dije levantando una ceja y cruzando los brazos sobre mi pecho.
Levi al escuchar eso, soltó una risa burlista, paso una mano por su cabello y con sus intensos ojos grises me miró.
—No quieres saber lo que te haré sufrir Belrose.
Un escalofrío recorrió por completo mi espalda. Ya sabía a qué se refería, apenas hace unos dos días me habían regresado mi querido Play 4 y lo más seguro si no hacia lo que este estúpido me decía le diría adiós como por un mes más y eso es lo que menos quería en este momento.
—Buena jugada Leviosa —admití con una sonrisa socarrona.
Dio una sonrisa victoriosa, dio media vuelta y entreabrió la puerta, quedándose de pie bajo el umbral. Gira su rostro por encima de su hombro y me mira con intensidad y burla.
—Báñate, te veo en 30 minutos en el salón de baile —se retiró.
Puse los ojos en blanco. Levi cada vez era más insoportable, desde la vez que se peleó a golpes con Ian -de eso, ya hace quince días- había estado demasiado pendiente de mis acciones. De con quien hablaba, con quien cenaba, si iba a hacer ejercicio sola o con quien jugaba videojuegos y hacia deporte. Se había vuelto muy sobreprotector y eso era un completo fastidio.
¿Porque dejó que el haga este tipo de cosas? ¡Es completamente obvio que le he dicho que no se meta en mi vida miles de veces! Pero el principito con olor a desinfectante me ignora por completo y eso es lo que me impide no poder hacer nada, porque por más que le insisto, parece que su cerebro esta echo exclusivamente para rechazar lo evidente. Pero lo que más me enfadaba era que no me permitía hablar con Ian, el sigue ceñido en la idea en que él es peligroso y yo no lo veo así necesariamente. Simplemente lo veo como un chico extremadamente atractivo, con un carisma singular y alguien que sabe cómo conquistar a una mujer con gustos no muy comunes.
—Es bastante insoportable ¿No señor Eustaches?
El gato sólo me miró. Y si en este momento de mi vida con el único que puedo platicar mis problemas en con mi gato. Si lo sé, suena realmente triste.
—No entiendo a Levi. Yo no puedo hablar con quien a mí me dé la gana ¡Ah, pero él puede hasta manosearse con las tetas de silicona! -decía enojada mientras me ponía el jeans — Él dice que no puedo hablar con Ian que porque es una mala persona ¡Ja si tan sólo supiera como es la plástica! ¡Es un completo idiota! Inahalar jabón le está haciendo daño.
El animal sólo me escuchaba mientras se revolcaba en la cama. Me puse la blusa y con el ceño fruncido buscó mis zapatos.
—Es una estupidez ¡Levi es estúpido! ¡Levi es toda la estupidez del mundo en un sólo ser! —gritaba a todo pulmón mientras me ponía la ADIDAS.
Ya una vez grité todo mi enojo, decidí salir de la habitación. Camine hasta el salón de baile no sin antes pasar por donde Piere y comer algo. Ya una vez termine mis paradas llegue al salón.
Abrieron las puertas de par en par y el lugar es gigante, en el medio estaba Levi con la mirada pegada a la puerta que estaba anteriormente cerrada, tenía los brazos cruzados y el cabello algo revuelto.
—Tardaste mucho Belrose.
—Tenía que desayunar.
—¿Y porque no desayunaste rápido?
—Me tomo mi tiempo para degustar la comida.
Puso los ojos en blanco, paso una mano por su cabello y me miró directamente.
—Ven aquí Belrose.
—No me acercaré, terminaré oliendo a desinfectante.
—Acércate mocosa —dijo fulminándome con la mirada y con los brazos cruzados sobre su pecho.
Hice un sonido de disgusto con la lengua, me acerqué quedando frente a él, mi ceño estaba fruncido y el disgusto era completamente evidente.
Escuchar canción multimedia.
Levi metió su mano en el bolsillo delantero, sacó un control pequeño que quien sabe a qué lo apuntó que empezó a sonar la canción de Ed Sheeran, Thinking Out Loud en toda la estancia.
—Esto va a ser tan malo para ti como para mí —dijo acercándose más.
—¿Qué vas a hacer? —di un paso hacia atrás.
—Pues —de un movimiento rápido me tomo de la muñeca derecha y me acerco a su cuerpo, pegándome a el — Vamos a bailar.
Mi corazón empezó a latir rápidamente, mi cuerpo no respondía a mis órdenes, quería alejarme, pero el olor a perfume varonil me ató completamente. Puso una mano en mi cintura pegándome más a su cuerpo, entrelazo su mano derecha con la mía y acercó su boca a mi oído, sentía el aliento en mi oreja y mi nariz quedó tan cerca de su cuello que el aroma a Boss Bottled hizo que suspirara hasta lo más profundo de mi ser.
—Necesito que pongas tu mano en mi hombro —dijo Levi, en un tono tan seductor que lograría tener a cualquier mujer a sus pies y en este momento yo no era la excepción.
Hice lo que dijo, puse mi mano izquierda en su hombro. Podía jurar que en este momento tenía una sonrisa de medio lado. Mientras tanto mi cuerpo estaba a punto de terminar desmayándose debido al conjunto de emociones que me surcaban por completo.
—Vamos a iniciar, sólo... Muévete.
Era un baile lento, calmado, muy a la forma de él. Levi iba hacia adelante, yo hacia atrás y viceversa. Quería quedarme así por mucho tiempo, dejándome llevar por la música, con la calma inundándome y los sentimientos comiéndome viva. Era una sensación increíblemente... Satisfactoria.
No sabía que me sucedía, debería estar detestando esto, debería estar aborrecer estar cerca de el... Debería de odiarlo. Pero no, era totalmente contrario. Deseaba que este momento nunca terminará, estar tan cerca de él me relaja, sentir su respiración en mi nuca hacia que experimentará mil sensaciones.
—No sé qué me pasa —susurró cerca de mi oído- No sé qué me sucede- mordió su labio inferior — No tengo idea de porque hay veces que deseo matarte por lo tonta e insoportable que eres -apretó levemente mi mano — Y hay momentos en los que deseo estar cerca de ti y nunca... Separarme -apretó su mandíbula — Y ese tipo de cosas son las que hacen que te odie —se separó un poco de mí.
La respiración de Levi se mezcla con la mía, me mira a los ojos y esas dos lunas grises reflejan mis emociones. Sus labios estaban a punto de tocar los míos.
Estoy echa un saco de emociones, el cuerpo me tiembla. Deseo, en lo más profundo de mi corazón que me bese, que me aclare todos los sentimientos que me consumen en este preciso instante.
—No sé qué me hiciste, Belrose —susurró a centímetros.
Yo tampoco sé lo que me hiciste Abrahams.
—¡Levi! ¡Te eh estado buscando! —el sonido de la puerta y la escandalosa voz de la reina Giselle nos interrumpió.
Ambos nos separamos inmediatamente, sentía como los colores subían a mis mejillas, me sentía muy avergonzada y más por el hecho de que allá sido la reina la que nos encontró en esta situación tan... Comprometedora.
Levi por otro lado estaba serio, sus ojos no mostraban chispa de emoción como hace unos segundos, ahora estaban apagados y fríos, como siempre.
—¿Interrumpo algo? —dijo la reina con inocencia.
—No madre, no interrumpes nada —negó, haciendo un gesto con la mano- ¿Qué necesitas?
—Necesito que atiendas a el Primer Ministro, en este momento no puedo yo, debo ir a Francia a atender unos asuntos —respondió, mientras revisaba la hora en su reloj de muñeca — Vámonos, el tiempo es oro.
—Claro...
Y ambos empezaron a caminar hacia la salida del salón de baile. La reina iba primero y Levi detrás de ella, pero cuando Giselle salió de la habitación Levi se quedó quieto bajo el umbral, sostenía la puerta con su mano a punto de cerrarla y me daba la espalda.
Mi corazón palpitaba con fuerza... Por favor di algo.
—Lo que paso hace un rato... —mis ojos se iluminaron y siento como las ilusiones empiezan a inundar mi cabeza- Nunca pasó.
Y cerró la puerta, retirándose y dejándome sola en la habitación, con la voz de Ed Sheeran llenando de música cada rincón del salón de baile.
#LeccionDeVida
Poner seguro a las puertas cuando estas a solas con Levi, la reina Giselle puede aparecer inoportunamente.